Con la totalidad de nuestros sentidos percibimos aromas, sabores, colores y sonidos, todo eso conforma nuestro ambiente, y ese ambiente queda registrado en nuestras memorias, ya no a través de los sentidos, sino a tráves del corazón

Hay olores que te transportan de regreso a casa-. ¿Quién no recuerda el aroma de la comida de mamá? Cuando somos niños ese aroma nos da apetito, nos hace desear tener el plato servido ya en la mesa, pero cuando crecemos, ese aroma ahora nos da nostalgía, nos hace desear tener a mamá al lado.
¿Quién no recuerda el aroma de la casa de los abuelos? ese olor que parece raro pero a la vez te hace pensar en cariño, en un abrazo de la abuela, en su comida, en las tardes de reuníon con los primos, en un consejo del abuelo, en esa billetera de cuero de donde sacaban algo de dinero con el infaltable “no le digas a tu mamá”. Esa casa huele a recuerdos, aunque pase el tiempo y ellos ya no estén, jamás olvidarás ese olor, y por supuesto, jamás los olvidarás a ellos.
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Con la totalidad de nuestros sentidos percibimos aromas, sabores, colores y sonidos, todo eso conforma nuestro ambiente, y ese ambiente queda registrado en nuestras memorias, ya no a través de los sentidos, sino a tráves del corazón.
El olfato particularmente, es a menudo infravalorado, pero con el tiempo se va convirtiendo en uno de los sentidos más emotivos y melancolicos en los seres humanos. Mientras más años van pasando más lejanos son esos recuerdos, pero sin importar cuanto tiempo pase o que tan lejos estemos, siempre habrá olores que nos transporten de regreso a casa.
EO// Redacción: Roynel Rojas
