A pesar de estos ajustes, los vendedores reportan que la afluencia de clientes se mantiene estable

Vendedores ambulantes de Maturín ajustan sus precios-. Durante las primeras semanas de este 2026, los trabajadores de la economía informal, espesíficamente en la venta de desayunos en el casco central de Maturín han tenido que aplicar ajustes en sus listas de precios ante el incremento constante de la materia prima.
A pesar de estos ajustes, los vendedores reportan que la afluencia de clientes se mantiene estable, consolidando a la «comida de calle» como la opción predilecta para quienes inician su jornada laboral desde muy temprano.
Julio César Salazar, vendedor de desayunos de la Avenida Juncal, afirmó que el precio de los desayunos se ajusta a la tasa referencial:
«Mantenemos los precios en cuanto a dólares y cada semana nos ajustamos y hacemos la actualización correspondiente. Los precios en cuanto a las empanadas serían de 360 bolívares, que es el equivalente a 1.1 dólar. Los pastelitos, un dólar y los tequeños en 0.6 dólares», indicó.
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Asimismo, enfatizó que a pesar de los ajustes constantes de precios, los clientes aún siguen consumiendo su desayuno.
«Es increíble que a pesar de las subidas de precios diarias, porque nos ajustamos a la tasa oficial que se publica diariamente, aún las personas siguen comprando su desayuno como sus tequeños, su cafecito, jugos y empanadas. Son muchas personas que siguen consumiendo diariamente, principalmente los que trabajan bien temprano», afirmó.
Por otro lado, uno de los productos con mayor rotación es, sin duda, el café. Vendedores ambulantes y puestos fijos del centro de la ciudad señalan que el precio del «vasito» de café oscila actualmente entre los 60 y 70 bolívares.
A pesar de que el costo de la materia prima representa un desafío —un empaque de 100 gramos de café puede superar los 600 bolívares en los anaqueles—, los comerciantes logran mantener la rentabilidad gracias al volumen de venta.
«El kilo de café se consigue en más de 5.000 bolívares, entonces yo compro 100 gramos, que suele costar entre 600 y 680 bolívares. Yo con 100 gramos puedo llenar un termo y así distribuir mis vasitos de café por el casco central, la gente compra, siguen comprando su cafecito por la mañana», comentó Ramón Isidro Patete, vendedor ambulante de la ciudad.
Finalmente, los consumidores aseguran que, aunque el presupuesto se ajusta, comprar el desayuno en la calle sigue siendo una solución práctica ante la falta de tiempo en casa.
EO// Redacción: Victor Rojas
