La multinacional británica busca acelerar el desarrollo del yacimiento compartido entre Venezuela y Trinidad y Tobago, consolidando su estrategia de expansión en la región

Shell proyecta iniciar producción de gas en campo transfronterizo Loran-Manatee para 2027-. La compañía energética Shell ha trazado una hoja de ruta clara para el megaproyecto de gas Loran-Manatee, previendo que la producción comercial comience formalmente en el año 2027. Este campo, que se extiende a través de la frontera marítima entre Venezuela y Trinidad y Tobago, representa una de las reservas de gas natural no asociadas más grandes de la región.
El plan de desarrollo contempla el inicio de las actividades de infraestructura de mayor envergadura durante el próximo año. Según los detalles técnicos del proyecto, el gas extraído será transportado mediante un gasoducto de 32 pulgadas —una capacidad superior a las 24 pulgadas proyectadas inicialmente— hacia las instalaciones de Beachfield en Trinidad y Tobago.
Integración y eficiencia operativa
La estrategia de Shell se centra en la optimización geográfica. Al perforar pozos submarinos en el lado correspondiente a Venezuela (Loran) y conectarlos con la plataforma Manatee en aguas trinitenses, la empresa busca una solución logística eficiente que aproveche la infraestructura existente.
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Este avance se produce en un contexto de negociaciones activas con el gobierno venezolano. Recientemente, se ha dado a conocer que Shell avanza en conversaciones para desarrollar áreas adicionales cerca de la frontera, mientras que otras operadoras internacionales, como Chevron, han reestructurado sus participaciones para enfocarse en proyectos de crudo extrapesado en la Faja Petrolífera del Orinoco.
Impacto regional
El campo Loran-Manatee cuenta con reservas estimadas en unos 10 billones de pies cúbicos (TCF) de gas, de los cuales aproximadamente 7,3 TCF se encuentran en territorio venezolano y 2,7 TCF en el lado de Trinidad.
Para Trinidad y Tobago, este proyecto es vital para garantizar el suministro a sus plantas de gas natural licuado (GNL) y a su industria petroquímica. Por su parte, para Venezuela representa una oportunidad clave para reactivar su sector gasífero y fortalecer las alianzas energéticas internacionales bajo licencias que buscan asegurar la estabilidad del mercado regional en las próximas tres décadas.
EO// Con información de: Banca y Negocios
