Los parqueros siguen siendo las piezas que, entre señas y silbatos, logran que el rompecabezas del tráfico urbano siga encajando cada día

Seguridad y orden vial: El impacto de los parqueros en las zonas de alto tráfico-. En medio de la limitada disponibilidad de estacionamientos formales, la figura del «parquero» se ha consolidado como un actor omnipresente en la dinámica urbana. Lo que comenzó como una actividad improvisada, hoy se presenta como un sistema de ordenamiento informal que genera opiniones divididas, pero cuya utilidad es innegable en el día a día del conductor.
Equipados con chalecos de alta visibilidad y gestos precisos, estos trabajadores se encargan de optimizar los espacios en calles y avenidas. Su labor va más allá de indicar un puesto libre; actúan como guías para maniobras en espacios reducidos y ofrecen una sensación de seguridad a los propietarios que deben dejar sus vehículos en la vía pública.
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Para muchos de estos ciudadanos, esta actividad representa su principal sustento económico. «Nuestro trabajo es facilitar la vida al que viene apurado. Ayudamos a estacionar y estamos pendientes de que el carro esté seguro mientras el dueño hace sus diligencias y nos colaboran con lo que puedan, así sean 100 bolívares, eso para nosotros es una bendición», comenta Fidel Rojas, un parquero del casco central de Maturín.
En diversas ciudades, han surgido propuestas para censar y uniformar a estos trabajadores, con el fin de integrarlos en programas de seguridad ciudadana y movilidad. El objetivo sería transformar la informalidad en una red de apoyo organizada que beneficie tanto al municipio como a los usuarios.
Mientras el debate continúa, los parqueros siguen siendo las piezas que, entre señas y silbatos, logran que el rompecabezas del tráfico urbano siga encajando cada día.
EO// Redacción: Victor Rojas
