El crecimiento registrado durante este año responde a un esfuerzo sostenido de los productores privados por mantener la operatividad

Sector agrícola venezolano cerrará 2025 con crecimiento positivo-. El sector agrícola de Venezuela proyecta un cierre de año 2025 con cifras alentadoras, estimando un crecimiento en su Producto Interno Bruto (PIB) sectorial de entre el 5% y 6%. Sin embargo, a pesar de este desempeño positivo, los gremios y analistas advierten que el panorama para 2026 se presenta complejo y lleno de interrogantes.
El crecimiento registrado durante este año responde a un esfuerzo sostenido de los productores privados por mantener la operatividad, a pesar de las limitaciones estructurales. Este incremento del 5-6% refleja una recuperación en rubros clave y una estabilización en ciertas cadenas de suministro que habían estado golpeadas en periodos anteriores.
Según fuentes del sector consultadas por Banca y Negocios, este impulso ha sido posible gracias a la inversión propia y a la búsqueda de eficiencia en el uso de insumos, permitiendo que la oferta agrícola nacional mantenga su relevancia en el mercado interno.
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A pesar de los buenos resultados del presente ciclo, el optimismo es cauteloso. Para el próximo año, el sector enfrenta una serie de factores que podrían frenar la expansión:
- Restricción del financiamiento: La falta de una política crediticia robusta sigue siendo el principal cuello de botella. Sin acceso a capital de trabajo y préstamos a largo plazo, la capacidad de reinversión se ve severamente limitada.
- Inestabilidad de servicios e insumos: Las fallas en el suministro de combustible (diésel para maquinaria y transporte) y la intermitencia del servicio eléctrico continúan elevando los costos de producción.
- Presión cambiaria e inflación: La volatilidad en el mercado de divisas genera incertidumbre en la estructura de costos, dificultando la planificación para los ciclos de siembra de 2026.
- Competencia con importaciones: Los productores locales siguen alertando sobre la entrada de productos importados que, en ocasiones, compiten en condiciones de ventaja frente a la producción nacional, afectando la rentabilidad del campo venezolano.
Expertos coinciden en que para consolidar el crecimiento observado en 2025 y evitar un estancamiento en 2026, es necesario que se implementen medidas de fondo. Esto incluye una mayor apertura del crédito bancario hacia el agro y mejoras urgentes en la infraestructura rural.
Aunque el campo ha demostrado resiliencia, el mensaje de los productores es claro: el crecimiento de un solo dígito es un avance, pero la sostenibilidad del sector a largo plazo dependerá de soluciones estructurales que despejen la incertidumbre que hoy nubla el horizonte de 2026.
EO// Con información de: Banca y Negocio
