
¿Por qué recordamos… y por qué olvidamos?-. La vida es un constante viaje emocional, guiado por dos fuerzas como lo son la memoria y el olvido. La memoria no es solo un almacén de recuerdos, pasa a ser como una especie de corazón que da sentido a quiénes somos.
Los recuerdos más fuertes son aquellos cargados de emoción intensa, actuando como anclas que nos conectan con nuestro pasado y nos ofrecen un contexto para el presente. Guardamos lo que nos enseña, lo que nos conmueve y lo que nos hace sentir únicos.
En contraste, el olvido es tan crucial como el recuerdo, si recordamos cada detalle, cada dolor y cada error con la misma intensidad, la mente colapsaría bajo el peso.
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El olvido es un acto de piedad que nos permite dejar ir lo que consideramos que nos hace mal, para sanar las heridas emocionales que se presentan a lo largo de nuestras vidas. Cuando utilizamos el olvido de forma beneficiosa y no rencorosa, causa levantarse después de un fracaso, liberarse de un trauma y abrirse a nuevas experiencias sin estar atado al pasado.
Todo depende de como decidimos, decidir qué queda y qué se va. No es una elección lógica, sino una selección emocional.
En conclusión, la memoria nos da el sentido de permanencia y la lección aprendida, el olvido nos da la capacidad de soltar, perdonar y sobre todo, avanzar.
EO//Redacción: Jesús Rodríguez
