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Nuestra lengua materna es el pasaporte invisible de nuestra identidad

 No importa en qué rincón del mundo nos encontremos hoy, nuestra lengua materna es el eco de la identidad nacional
Nuestra lengua materna es el pasaporte invisible de nuestra identidad

Nuestra lengua materna es el pasaporte invisible de nuestra identidad -. Es el código que nos permite reconocernos siempre, un puente invisible que une nuestras raíces con el presente. Honrar el habla venezolana es reconocer nuestra historia, esa fuerza cultural que fluye libre a través de nuestra voz. Es el cimiento donde construimos la visión de todo el mundo, un regalo que recibimos en el calor de nuestro hogar.

Cuando un venezolano habla, no solo emite sonidos comunes, sino que evoca siglos de una cultura muy rica y vibrante. Cada palabra lleva consigo la sabiduría de nuestros abuelos, siendo el mayor tesoro que define nuestra riqueza espiritual. Respetar estas raíces permite mantener el sentido de pertenencia, pues no es solo gramática, sino una forma única de vivir. Como venezolanos, somos los guardianes de esta herencia clara que nos define y nos diferencia con orgullo de los demás.

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Hablar con propiedad nuestro idioma evita que el legado muera, conectando el pasado con el presente de una forma especial. Es un vínculo emocional que ninguna traducción ajena logra, una responsabilidad compartida para proteger lo que somos hoy.

Aprender otros idiomas es solo un complemento para la vida, pero nunca un sustituto real de nuestra voz más original. La belleza reside en los matices de cada dialecto regional, esas variaciones que nos hacen auténticos en cualquier tierra. Nuestra lengua es el refugio donde siempre habrá una verdad, la identidad que nos pertenece y nos acompaña por siempre. Es el eco sagrado que resuena en cada rincón de nuestra alma, permitiéndonos ser nosotros mismos en cualquier lugar del mundo

EO// Redacciòn: Lennys Fernàndez