La joven consiguió, finalmente, recibir la ayuda para morir dignamente. Pero su decisión libre y consciente ha estado cuestionada hasta el final

Noelia Castillo ha muerto por eutanasia tras 601 días de espera-. La joven Noelia Castillo, quien presenta paraplejia, de 25 años que esperaba la eutanasia desde hace más de año y medio, ha fallecido esta tarde tras recibir la prestación de ayuda para morir en la residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes (Barcelona) donde estaba ingresada, según le han confirmado a EL PAÍS fuentes sanitarias. La asociación ultrareligiosa Abogados Cristianos, que ha intentado hasta el último momento parar el suicidio asistido en representación del padre, también ha publicado un mensaje en la red social X: “Ya se ha ejecutado la eutanasia a Noelia. Pedimos oraciones por su alma y su familia. Descanse en paz”.
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La joven sufría dolores constantes y un sufrimiento psíquico intenso, según acreditó la comisión de expertos independientes que valoró su caso y que vela por el buen cumplimiento de la ley de la eutanasia. Pero tuvo que esperar 601 días para que se hiciese efectiva la prestación que tenía concedida. En ese tiempo, Noelia fue la protagonista involuntaria de un periplo judicial sin precedentes iniciado por su padre para revocar la ayuda para morir. Representado por Abogados Cristianos, el progenitor intentó parar la eutanasia de la joven, pero hasta cinco instancias judiciales rechazaron su petición (una jueza tumbó, hace apenas unas horas, la última maniobra para paralizarla). “Quiero irme ya en paz y dejar de sufrir y punto”, dijo Castillo el martes en un programa de televisión. Este jueves, en medio de un insólito revuelo social y mediático, su deseo (y su derecho) se cumplió.
La joven consiguió, finalmente, recibir la ayuda para morir dignamente. Pero su decisión libre y consciente ha estado cuestionada hasta el final. En la víspera de su muerte, Abogados Cristianos convocó “una vigilia de oración” a las puertas de la residencia donde estaba ingresada y, para el mismo día de su fallecimiento, llamó a “rezar y dejar flores” ante la sede de la Dirección General de Prevención y Protección de la Infancia y la Adolescencia (DGPPIA), el órgano de la Generalitat encargado de la protección de menores y que asumió la tutela de Noelia durante un tiempo cuando era una niña.
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En las horas previas, los comentarios públicos sobre su caso se han sucedido: desde el PP han dicho que era “triste, un fracaso del Estado”; la Conferencia Episcopal ha admitido que el sufrimiento de la joven “estremece”, pero “su verdadero alivio no es el suicidio”; el pianista James Rhodes le ha ofrecido su ayuda y apoyo económico para que tomase la decisión “desde un lugar de relativa tranquilidad”; el cantante Pitingo le ha pedido no tomar una determinación ”definitiva en un momento tan oscuro”. “No lo hagas”, “Dios te ama”, “reza por Noelia”, se lee en redes sociales.
La eutanasia estaba prevista para esta tarde. Su última noche la pasó con su madre en la residencia sociosanitaria donde vivía y, según avanzó el programa Y ahora Sonsoles, en las últimas horas antes también estuvo acompañada de otros miembros de su familia, como su abuela o su propio padre. Con todo, en declaraciones previas al mismo programa, la joven había anunciado que en el momento de recibir la ayuda para morir quería estar sola, sin ningún familiar alrededor. “Quiero morirme mona, guapa, me pondré el vestido más bonito que tenga, me maquillaré”, avanzó días antes. Pidió recibir la prestación en su habitación, su “zona de confort”, el lugar donde se sentía “más protegida”. Pero, sobre todo, a solas: “Les he dicho a la familia que están invitados a venir a despedirse, pero no cuando me vayan a poner la inyección. No quiero a nadie dentro, no quiero que me vean cerrando los ojos”, manifestó.
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El proceso de eutanasia está estrictamente protocolizado: consiste en una combinación de fármacos (ansiolíticos, anestésicos, inductores del coma y bloqueantes musculares) que se administran paulatinamente. Desde que se comienzan a dar los fármacos hasta el fallecimiento no suele pasar más de 30 minutos. De las palabras previas de Noelia se desprende que ella había optado por recibir la medicación por vía intravenosa.
Una situación clínica “no recuperable”
Noelia Castillo no tuvo una vida fácil. La desatención de sus padres, que se separaron cuando ella tenía 13 años, le llevó a estar un tiempo tutelada por la Generalitat. También contó que sufrió diversos episodios de violencia sexual y trató de quitarse la vida en varias ocasiones. En octubre de 2022, poco después de haber sido víctima de una violación múltiple, intentó suicidarse arrojándose de un quinto piso de un edificio. Fue entonces cuando quedó parapléjica y solicitó la eutanasia, que le fue autorizada en julio de 2024: la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC), el órgano de la Generalitat que supervisa las peticiones de ayuda a morir, constató que Noelia presentaba una situación clínica “no recuperable” que le producía “una dependencia grave, dolor y sufrimiento crónico e imposibilitante”. Es decir, cumplía los requisitos de la ley para recibir la prestación.
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El caso de esta joven catalana ha puesto a prueba las costuras de la ley de eutanasia y ha abierto debates todavía no resueltos, como la cuestión de si hay alguien legitimado para intentar impedir un derecho personalísimo como el de decidir sobre la propia vida (y la muerte). Ningún miembro de su familia estaba de acuerdo con su decisión, contó la joven, pero su padre, con el que describe una relación convulsa, fue más lejos que nadie y, de la mano de Abogados Cristianos, pidió en los juzgados parar la eutanasia, alegando que no estaba capacitada para tomar la decisión. La organización ultracatólica logró paralizar la medida mientras se investigaba el caso, pero finalmente, la justicia dio la razón a la joven: estaba capacitada para pedir la eutanasia y su voluntad era inequívoca, concluyó.
En este tiempo, la organización ultracatólica no solo ha aprovechado para dar la batalla contra este caso particular vinculado a la ley de la eutanasia, sino que también ha tratado de llevar de nuevo a la opinión pública la disputa ideológica sobre el derecho a decidir sobre la propia vida. Su ofensiva judicial, de hecho, llegó hasta el punto de querellarse contra la dupla médico-jurista que decidió en el caso de Noelia por supuesta prevaricación y falsedad documental. “Quieren meternos miedo”, han interpretado algunos miembros de la comisión catalana.
Este jueves, la presidenta de la Asociación por el Derecho a Morir Dignamente (DMD) de Cataluña, Cristina Vallès, volvió a acusar a Abogados Cristianos de “alargar” el sufrimiento de la joven y “secuestrar sus derechos y dignidad”.
EO/// Con información de: El País
