Los hechos, que se han conocido este fin de semana, se desencadenaron días atrás. Según las primeras investigaciones policiales, la madre del menor le recriminó sus malas calificaciones escolares y la falta de colaboración en las tareas agrícolas de la finca familiar. Como medida de castigo, los padres decidieron cortarle el acceso a internet

Menor de 15 años mató a tiros a sus padres y a su hermano por una disputa sobre sus notas.-La crónica negra de España vuelve a registrar un episodio que desafía la lógica y congela la sangre. Lo que comenzó como una habitual discusión familiar por el rendimiento escolar ha terminado en una de las mayores tragedias que se recuerdan en la provincia de Alicante. Un adolescente de apenas 15 años asesinó a tiros a sus padres y a su hermano menor, de 10 años, en la partida de Algoda, una zona rural del municipio de Elche.
Los hechos, que se han conocido este fin de semana, se desencadenaron días atrás. Según las primeras investigaciones policiales, la madre del menor le recriminó sus malas calificaciones escolares y la falta de colaboración en las tareas agrícolas de la finca familiar. Como medida de castigo, los padres decidieron cortarle el acceso a internet.
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La respuesta del joven fue de una frialdad quirúrgica: Tras la discusión, el menor se apoderó de una escopeta de caza propiedad de su padre. Disparó mortalmente contra su madre. Poco después, su hermano de 10 años descubrió la escena. El agresor no dudó en arrebatarle la vida a él también.
El adolescente esperó pacientemente durante horas a que su padre regresara de trabajar para recibirlo a tiros y acabar con su vida en el acto.
Tres días de macabra normalidad
Lo que más ha impactado a los investigadores de la Policía Nacional no es solo el triple homicidio, sino el comportamiento posterior del menor. El joven arrastró los tres cuerpos hasta un cobertizo de la vivienda y continuó con su vida dentro de la casa con aparente normalidad.
Durante más de 72 horas, el parricida jugó a los videojuegos, comió y durmió bajo el mismo techo donde yacían los restos de su familia, desatendiendo los mensajes y llamadas de los allegados que intentaban comunicarse con las víctimas.
La confesión
El macabro secreto salió a la luz cuando una vecina y familiar se cruzó con el joven y le preguntó por el paradero de sus padres, extrañada por su prolongada ausencia. Con una calma que los testigos describen como «escalofriante», el menor confesó: «Los he matado a todos porque me quitaron la PlayStation y por las notas».
EO// Con información de Versión Final
