Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental está determinada por factores individuales y sociales

Lo que aprendimos sobre salud mental en 2025-. Diciembre es el mes de las auditorías, balances y también de las promesas. Esperamos empezar el 1° de enero con una versión “mejorada” de nosotros mismos, pero el gran impulso se agota en muchos casos en el curso de pocas semanas.
Para la Organización Mundial de la Salud (OMS), la salud mental está determinada por factores individuales y sociales, y promoverla implica actuar sobre hábitos, entornos y redes, no solo sobre actitud, o intenciones.
Pantallas, redes sociales y el exceso de dopamina
De ahí la utilidad del llamado “ayuno de dopamina digital”, como es el pasaje del FOMO al ROMO, el alivio por perderse cosas usando espacios de tiempo sin scrolling y notificaciones permanentes. En alguna medida es reclamar y ejercitar el control atencional sin necesidad de demonizar la tecnología.
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Otro aspecto que vimos es el uso de las pantallas que dejaron de ser solo un tema de crianza: son un tema de desarrollo y, cada vez más, de política pública.
Valorar el sueño como pilar de la salud
Otra lección es lo que decíamos, el valor del sueño. El sueño volvió al centro de la salud física y psíquica, o simplemente salud y sueño se retroalimentan. Varias notas instalaron un consenso divulgativo importante y muy simple: dormir mal empeora ansiedad y depresión, y la ansiedad a su vez rompe el sueño; y ese círculo vicioso lo vemos en otras áreas como las patologías inflamatorias, metabólicas etc.
El resultado práctico es muy sencillo: cuando alguien está irritable, triste, disperso o al borde del estallido, preguntar por el sueño no es un detalle; es clínica básica. Aquella que aprendíamos en la unidades hospitalarias como alumnos, y nos enseñaban a empezar por las cuestiones básicas, actividad, alimentación, sueño, etc.
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Relacionado con esto vimos que no todo cansancio se arregla durmiendo: existe fatiga emocional, social y sensorial; cada una requiere un tipo distinto de recuperación.
Hace algunas décadas se planteaba con escepticismo y eventualmente de manera indirecta que el ejercicio, era bueno porque permitía relajarse o pasarla bien. Hoy es claro que el ejercicio dejó de ser moda “fitness”, para volver a ocupar un lugar de intervención directa psiquiátrica con evidencia científica. La misma importancia que tenía y tiene en las medicinas más antiguas del mundo como las china o la ayurvédica y de allí sus prácticas que a veces creemos alejadas de la medicina como Chi King o Yoga.
EO//Con información de: El Aragueño
