| |

Las mujeres en Monagas reconocen su valor e importancia

El equipo de El Oriental salió al encuentro de las ciudadanas, conociendo que el sentimiento de las mujeres
Las mujeres en Monagas reconocen su valor e importancia

Las mujeres en Monagas reconocen su valor e importancia-. Hoy la mujer monaguense no busca una validación externa, sino que proyecta con firmeza el reconocimiento de su propio valor y el rol que desempeña en nuestra sociedad.

La determinación que se siente en cada esquina de la ciudad tiene su inicio en Juana Ramírez «La Avanzadora», quien nos enseñó que el destino de una nación también se escribe con manos femeninas. Esa fuerza evolucionó hacia el servicio y la fe con figuras como Lourdes Ramírez Salaverría, hermana del primer obispo de Maturín, cuya vida fue un testimonio de cómo la mujer es el pilar que sostiene la estructura espiritual de nuestra comunidad.

Lo que se escucha en la ciudad es un cambio profundo. Ya no se trata de pedir espacios, sino de ocuparlos con la solvencia que heredamos de maestras como la Profe Inicita Aceituno, quien transformó la educación en Maturín en una herramienta de liberación intelectual.

Incluso en nuestras tradiciones, el respeto se ha ganado con esfuerzo. La figura de la señora Ramona Call y nuestra reina eterna Carmen Reyes, nos recordaron que la identidad cultural es también una forma de poder.

Leer más: Venezolanas protagonizarán la primera Consulta Popular Nacional este domingo

Esta evolución se manifiesta en la seguridad con la que las encuestadas expresan sus metas. El reporte de calle evidencia que los logros alcanzados son conquistas colectivas. Al reconocer su importancia, las mujeres de Maturín están cambiando el panorama, inspiradas por la gestión de la Primera Dama del estado y esposa del Gobernador, quien hoy articula ese esfuerzo por fortalecer a la familia y abrir caminos en el campo laboral.

Existe el compromiso de «abrirle paso a las que vienen detrás». Esta visión de futuro asegura que cada peldaño escalado hoy, sirva de plataforma para las niñas que observan. Reconocen su valor, gracias al esfuerzo de quienes las precedieron, desde la guerrera en la batería de mujeres hasta la docente en el aula.

Cuando una mujer de Maturín reconoce su valor, su impacto se siente en la escuela, en la familia y en el progreso comunitario. No es solo un discurso de igualdad; es la herencia de Juana, Inicita, Ramona y tantas otras, convertida hoy en una realidad que impulsa nuestra ciudad.