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La libertad reside en tu derecho a escoger en qué creer

En el mundo existen alrededor de 4.200 religiones que convergen y discrepan en cuanto a directrices morales, formas de pensamiento y estilos de vida
La libertad reside en tu derecho a escoger en que creer

La libertad reside en tu derecho a escoger en qué creer-. Desde el inicio de la vida social, los seres humanos, en la búsqueda de explicar lo desconocido y establecer normas que resguardaran la integridad del grupo y del individuo a nivel social, psicológico y espiritual, forjaron los indicios de las creencias religiosas.

A través de la historia, esas creencias se fortalecieron, se heredaron, se multiplicaron, se dividieron, fueron cimientos para sociedades enteras e inclusive representaron el fin de muchas.

Actualmente, en el mundo divergen miles de creencias, contando el cristianismo con una mayoría del 31%; le seguiría el islam con 24%, el hinduismo 15%, un 5.7% religiones pertenecientes a grupos étnicos, 0.2% pertenecientes al judaísmo, un 16% sin ninguna afiliación religiosa y un 1.6% reservados para otros pequeños grupos religiosos.

Cabe destacar que, en la historia de la humanidad, la religión ha sido un factor clave para el desarrollo de las sociedades y las diferentes culturas; sin embargo, tanto la defensa como la imposición de estas ha causado atroces e incontables males en el mundo.

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Es importante reconocer que el problema no radica en la religión como tal, sino en la naturaleza humana de dominar, de imponerse, de ganar. El mal no habita en las corrientes de pensamientos; es al corazón humano al que le gusta odiar, y así van muchos creyentes predicando y no practicando.

Sin recordar las palabras del Hijo del Hombre, quien sostuvo: «Amad a vuestro enemigo, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen» (Mateo 5:44).

Mahoma, por su lado, predicó: «No cabe coacción en la religión» (Corán 2:256). «No discutáis con la gente del libro sino de la mejor manera» (Corán 29:46).

De igual manera, la Torá menciona más de 30 veces la obligación de amar y proteger al extranjero. No se trata solo de tolerarlo, sino de darle derechos: «Cuando el extranjero morare con vosotros en vuestra tierra, no le oprimiréis. Como a un natural de vosotros tendréis al extranjero… y lo amarás como a ti mismo» (Levítico 19:33-34).

«La verdad es una; aunque los sabios la llaman por diversos nombres», dicta el texto sagrado más antiguo del hinduismo (Rig Veda), el cual podemos interpretarlo en que la realidad suprema es la misma, pero cada cultura o religión la vive y la siente de manera diferente.

Nos limita, tal vez, no poder preguntarle a un Dios qué hacer, en qué creer, y obtener respuesta. Nos condena por completo pensar que nuestro derecho de creer termina donde comienza el derecho del otro.

EO// Redacción: Lennys Fernández