Ser maestro en Venezuela es, posiblemente, la forma más pura de patriotismo

La importancia de un maestro-. Cada 15 de enero, Venezuela se detiene para honrar a quienes, en silencio y con una paciencia infinita, construyen el futuro dentro de un salón de clases, un recordatorio de que, sin educación, el camino hacia el progreso es simplemente un espejismo.
Ser maestro en la Venezuela actual trasciende la simple transmisión de conocimientos. No se trata solo de explicar una ecuación o corregir la ortografía; se trata de sostener la esperanza, podemos decir que el docente venezolano se ha convertido en un faro de resiliencia.
En un contexto de desafíos económicos y sociales, el maestro es quien recibe al niño con una sonrisa, quien detecta una carencia emocional y quien insiste en que el estudio es la única herramienta verdadera para la libertad.
A menudo olvidamos que detrás de cada profesional exitoso —médicos, ingenieros, artistas— hubo un maestro que supo encender esa chispa.
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No podemos celebrar este día solo con palabras bonitas o mensajes en las redes sociales, el reconocimiento al maestro debe ser integral. La sociedad debe entender que invertir en el bienestar del docente es invertir en la calidad de vida de las próximas generaciones. Un maestro motivado, valorado y bien remunerado es el motor que puede transformar un país entero.
Hoy brindamos por los que siguen llegando temprano, por los que compran tizas de su propio bolsillo y por los que no se rinden ante la adversidad. Ser maestro en Venezuela es, posiblemente, la forma más pura de patriotismo.
A todos ellos: Gracias por no soltar el lápiz.
EO// Redacción: Victor Rojas
