La empatía, la resiliencia y el respeto no son lecciones que se imparten en un aula, sino experiencias que se viven al ver a un referente, tratar con dignidad a los demás o afrontar una crisis con integridad

La importancia de educar con el ejemplo a las nuevas generaciones-. Educar a las nuevas generaciones es, quizás, la responsabilidad más noble y compleja que enfrentamos como sociedad, pues no se trata simplemente de transferir conocimientos técnicos o normas de cortesía, sino de esculpir el carácter a través de la presencia y la acción. A menudo caemos en el error de creer que la educación es un conjunto de discursos y sermones, cuando en realidad los jóvenes no escuchan lo que decimos, sino que observan con una agudeza asombrosa cómo nos movemos en el mundo.
La coherencia se convierte entonces en el pilar de su formación; si predicamos honestidad, pero actuamos con engaño en las pequeñas cosas de la vida cotidiana, el mensaje que realmente sembramos es la hipocresía.
La empatía, la resiliencia y el respeto no son lecciones que se imparten en un aula, sino experiencias que se viven al ver a un referente, tratar con dignidad a los demás o afrontar una crisis con integridad. Cuando un adulto demuestra que es capaz de reconocer sus errores y pedir disculpas, le está otorgando a la nueva generación una lección de humildad y madurez que ningún libro de texto podría igualar.
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Una educación de calidad es aquella que prioriza la formación ética por encima del éxito utilitario, entendiendo que de nada sirve formar profesionales brillantes si carecen de la sensibilidad necesaria para ser ciudadanos solidarios. Por ello, el desafío de educar con el ejemplo nos obliga primero a educarnos a nosotros mismos, a cultivar esa automejora que nos haga dignos de ser imitados.
La verdadera transformación social comienza en la intimidad de nuestras acciones diarias, reconociendo que cada acto de bondad, cada palabra de aliento y cada decisión basada en la justicia es una semilla que germinará en el futuro de los que vienen detrás.
EO/// Redacción de: Heidi Campos
