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Jesús de Nazaret: El musical de la gente

Es una pieza teatral de luz dentro de la oscuridad de las tablas monaguenses, llevando a miles, el poderoso mensaje del hijo de Dios
Jesús de Nazaret: El musical de la gente

Jesús de Nazaret: El musical de la gente.-El niño no lo resistió y en sentimiento todos los que allí estaban, se unieron a él, en aquel sollozar. «No le peguen» «le duele» exclamó el pequeño con los ojos lluviosos. Una mujer a su lado intentaba explicarle en tono sereno, «es una actuación» esas palabras no calmaron la inquietud del niño, ante sus ojos, un hecho atravesaba su corazón, unos soldados golpeaban sin parar al buen hombre, de dulces palábras.

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Ella, quien se supone era su madre, volvía a explicarle mientras sus brazos lo rodeaban, era una madre paciente, calmando el llanto de su hijo, entre el público que disfrutaba la función.

En el fondo él lo sabía, el niño lloraba sobre una escena, que hace miles de años fue una realidad que hoy conmemoramos, golpearon sin compasión al hijo de Dios, al que alumbra los caminos.

La gente busca sus caminos, los de Jesús, no todos de la misma forma, unos pese a desviarse siguen intentando acercarse, otros vienen y van. Jesús de Nazaret, El Musical, ha sido una gran vía hacia él, un faro luminoso en el camino de muchos que intentan entender el buen libro.

Catorce años dando inicio a la Semana Mayor, en Maturín, el musical de la gente reunió este año a cientos de personas, sin importar religiones, colores, ni formas, el único requerimieto para estar; amar a Dios y querer llevar el mensaje a los que año tras año, aceptan esta cita llena de la presencia del altísimo.

Interpretaciones que nacen del alma bajo la dirección de Milagros Simoza, quien se entrega para ofrecer un espectáculo, que ilumina los corazones del público. Logrando así que el llanto se haga parte, que el dolor sea un común denominador y que los niños griten a los actores que interpretan a los soladados, para que dejen de golpear al Jesús de la obra de la gente.

Jesús de Nazaret es una pieza teatral de luz dentro de la oscuridad de las tablas monaguenses, llevando a miles, el poderoso mensaje del hijo de Dios.

EO// Redacción: Blaximar Bolívar