Cada 11 de octubre, el mundo dirige su mirada hacia un grupo fundamental para nuestro futuro: las niñas

Invertir en una niña es transformar el mundo – El Día Internacional de la Niña no es solo una fecha conmemorativa; es un recordatorio del inmenso potencial que se pierde cuando no se les da la oportunidad de prosperar.
A pesar de los avances de derechos humanos, la vida de una niña en el siglo XXI sigue estando marcada por desafíos. Desde la desnutrición hasta la violencia de género, las barreras son múltiples y comienzan desde edades muy tempranas. En muchas regiones, la llegada de una niña se percibe como una carga o un riesgo en vez de ser una fuente de alegría y capacidad.
Por lo tanto, cuando se le niega a una niña la oportunidad de ir a la escuela, de elegir su futuro o de participar plenamente en su comunidad, no solo se interrumpe una vida individual, sino que empobrece a toda la sociedad.
Leer también: Día Mundial del Árbitro: un brindis por el corazón del arbitraje venezolano
Una niña educada es más propensa a tener hijos más sanos, a ganarse un mejor salario y a reinvertir hasta el 90% de sus ingresos en su familia. Asimismo, al fortalecer a las niñas, les damos voz para desafiar normas discriminatorias, reducir la corrupción y convertirse en líderes que promuevan la paz y la justicia. Ellas no son solo futuras madres; son futuras médicas, ingenieras, políticas y agentes de cambio.
Debemos dejar de limitar el potencial de las niñas con estereotipos anticuados y, en su lugar, ofrecerles modelos a seguir y un espacio seguro para que sueñen en grande.
El mundo necesita su voz, su talento y su liderazgo. Permitamos que las niñas tomen las riendas, porque son, sin duda, la luz más brillante en nuestro horizonte colectivo.
EO// Redacción: Victor Rojas
