En la misa se escuchó música de Johan Sebastian Bach, William Byrd, Henry Purcell y Thomas Tallis.

Largas colas en Edimburgo para despedir a la reina

Largas colas de escoceces se visualizan este lunes en las cercanías de la Catedral de St. Giles, en Edimburgo, para despedir a la reina Isabel II en la capilla ardiente de la reina Isabel II que se efectuará durante 24 horas.

El féretro se dispondrá en una sala abierta del lugar para que la población pueda honrar a la monarca antes de partir a Londres, donde el miércoles comenzará el velatorio oficial en la Abadía de Westminster.

Las autoridades escocesas han pedido a la gente que no se detenga frente al ataúd y anticiparon que puede haber muchas horas de espera antes de poder acceder a la catedral.

Los guardias del Regimiento de Escocia, con sus faldas tartán y sus boinas escocesas, flanquearon el coche fúnebre a lo largo del trayecto, colorido pero marcado por la visible tristeza de la gente.

Afuera del templo, a ambos lados de la avenida Royal Mile, por donde pasó el cortejo, miles de personas se agolparon desde temprano detrás de las barreras para ser testigos de este momento histórico.

En St. Giles, el reverendo Calum MacLeod ofició un servicio religioso, al que fueron invitados la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, representantes del sistema judicial de la región, personalidades destacadas del deporte y la cultura, así como de organizaciones educativas y juveniles.

«Nos reunimos para despedirnos de nuestra difunta monarca, cuya vida de servicio a la nación y al mundo celebramos. Y cuyo amor por Escocia era legendario», dijo MacLeod a la congregación.

Una británica que desde esta mañana se colocó ante la catedral, Carol Sharples, dijo a Efe que quiso venir porque «Edimburgo es una ciudad hermosa, histórica y un lugar adecuado» para que los restos de Isabel II reposen en la catedral antes de ser llevados a Londres.

El rey Carlos III, proclamado ya soberano en una ceremonia el sábado en el palacio londinense de St. James, celebra este lunes una reunión con la nacionalista Sturgeon, como parte de sus viajes por las regiones británicas antes del funeral de Estado.

Los restos mortales de Isabel II serán llevados a Londres en un avión militar hasta la base de la Real Fuerza Aérea (RAF) de Northolt, en el que viajarán la princesa Ana y su marido Tim Laurence.

Natasha Tinsley, periodista británica, señaló que las expectativas del acto fúnebre son muy altas, por lo que se espera gran presencia de organismos de seguridad custodiando a los miembros de la familia real y a los cerca de 2.000 invitados.

«Se espera que habrá más personas que en el funeral de la princesa Diana en 1997, que contó con la presencia de un millón de personas» resaltó Tinsley.

El funeral de Estado tendrá lugar el próximo 19 de septiembre en la Abadía de Westminster, y se espera la asistencia de jefes de Estado, entre ellos los reyes de España, Felipe VI y Letizia, y el presidente de Estados Unidos, Joe Biden.