El alero comenzó la temporada cedido a Marinos, pero volvió a tiempo para ser parte del éxito saurio.
Hernández: Volví cuando debía y estoy dónde debo.

Hernández: Volví cuando debía y estoy dónde debo. “Lo que es del cura va para la iglesia”, dice un refrán bastante popular en nuestro país. Si hoy deberíamos buscar un hecho noticioso para explicarlo ese sería -sin dudas- el regreso de Ernesto «Pepeto» Hernández a Cocodrilos de Caracas.

El alero, de 24 años, inició la temporada cedido a Marinos de Anzoátegui, que reapareció en los tabloncillos venezolanos con una realidad muy compleja. El reto era doble: adaptarse a un nuevo equipo y encontrar rápido un ritmo de juego que les permitiera ganar. 

El acorazado no tuvo su mejor actuación este año y “Pepeto” volvió a Cocodrilos prácticamente un mes después del comienzo de la campaña, justo a tiempo para ser parte de la clasificación a postemporada y la conquista del título de la Conferencia Oriental. Él atribuye todo a Dios. 

“Siempre pensé que ir a Marinos era lo mejor, entendí que si había llegado allá algo tenía que aprender… pero Dios se encargó de enderezar mi camino y traerme de vuelta a casa”, expresó el caraqueño. 

“Estoy muy agradecido porque esta temporada, que ha sido una montaña rusa de emociones, me ha enseñado mucho. Y no tengo dudas, volví cuando debía y estoy donde debo estar”, agregó el medallista de oro de los Juegos Bolivarianos de Valledupar 2022. 

A gusto en casa

Definitivamente así es. En el Pantano se le ve cómodo, con un rol definido y siempre listo para aportar. Hay una clara evolución de la Copa SPB hasta ahora, entonces en los ocho juegos que disputó con Cocodrilos promedió 2.8 puntos con 0.9 rebotes, 0.5 asistencias y apenas 07:54 minutos por juego.

En la fase regular de esta campaña, en los nueve juegos que tuvo con los saurios, dejó promedios de 6.9 puntos, 3.4 rebotes y 1.1 asistencias. Además, jugó 22:42 minutos por noche. Ya en postemporada ha dicho presente en 11 de los 13 compromisos que han disputado los capitalinos, siempre viniendo de la banca listo para ayudar. 

Se preparó para eso, para responder en cualquier escenario que le necesitaran.

“He trabajado muy duro con mi hermano y mi papá para ser mejor y, de verdad siento que tengo mucho por dar todavía”, dijo con seguridad.

“Mi familia y mi gente en la cota 905, que seguro me ven desde cualquier platabanda, me inspiran, no dejan que baje la cabeza y eso me ha hecho más fuerte”, agregó. 

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