hagamos el bendito papagayo y recordemos a ese niño que soñaba con ser escritor y que hoy solo quiere tinclar el hilo e’ zapatero y reclamarle al viento lo que es suyo.

Hagamos un papagayo-. Hoy cuando todo va tan rápido, que nada parece detenerlo, hoy cuando solo pocos están dispuestos a contemplar, yo, que vivo a un ritmo absurdo, vengo a darnos un consejo, hagamos un papagayo.
¡Si! un papagayo, escojamos los colores; me gusta el verde, verde navidad para ser exactos y el rosa, aunque el rosa es un color tonto, eso dicen varias amigas mias, que si que son tontas de verdad, a ellas les gusta más el lila, es un poco menos rosa y menos morado.
El morado es un color algo esotérico, algunos lo relacionan con la transmutación energética, ¡sape gato! dijera mi abuela, ¡nada de eso viene de Dios! diría ella, mientras yo le hago entender que eso lo leí en una TU.
Busquemos las varillas en el Bajo Guarapiche, no me preguntes la hora, ya te dije que tenemos el jueves para eso, ese tiempo es para los dos y tu estuviste de acuerdo. Avisa en el trabajo que no vas, que ya te hartaron y te vienes.
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Mientras lo armamos, ¡el papagayo!, recordémonos felices, flacos, soñadores, rebeldes, llenos de la valentía de quien toca un timbre y no corre. ¡Que iba a estar sabiendo yo que ser adulto resultaria en una problemática! cuando yo sin bañarme a las 4:00 de la tarde pensaba que era el fin del mundo porque mi mamá me iba a regañar.
Hagamos ese papagayo sin prisa, no importa, así no convinen los colores, forremos las varillas con papel y encima la bolsa, pero no la bolsa azúl de la pareja de baile, ¡por favor!, nefasta esa, de muy mal gusto, prefiero hasta la de rayitas, pero la de la pareja ¡no!. Le ponemos una cola larga de trapo viejo y echemoslo a volar.
Vente, hagamos el bendito papagayo y recordemos a ese niño que soñaba con ser escritor y que hoy solo quiere tinclar el hilo e’ zapatero y reclamarle al viento lo que es suyo. ¡Deme mi papagayo señor viento ese lo hice yo!
EO/// Redacción: Blaximar Bolívar
