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El lenguaje del instinto materno

La maternidad es una fuerza elemental que no necesita palabras ni razonamientos para manifestarse

El lenguaje del instinto materno-. La naturaleza despliega sus lecciones más profundas, lejos del bullicio de la urbe. Como señala la antropóloga Sarah Blaffer Hrdy, «el instinto maternal no es una construcción social, es un prioridad biológica grabada en el cerebro para asegurar la supervivencia de la especie».

Este impulso no entiende de frío o cansancio, pues la entrega animal es un acto de amor puro. Al igual que en la naturaleza, la madre humana se convierte en escudo, anteponiendo el bienestar de sus hijos a su propia comodidad.

​En ambos mundos, el sacrificio es el hilo invisible que garantiza la vida. Según el biólogo Frans de Waal, «la conexión entre una madre y su cría es la forma más pura de altruismo; el animal deja de ser un individuo para convertirse en un escudo protector».

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​El instinto no busca reconocimiento, simplemente actúa para asegurar que la existencia continúe. La neuropsiquiatra  Louann Brizendine explica que «el cerebro materno está programado para responder al peligro con protección», algo que vemos en cada nido que resiste con firmeza.

​Cuando observamos esa entrega bajo la lluvia, comprendemos la raíz de nuestra propia humanidad. No hay diferencia entre el refugio natural de un nido y el abrazo que nos resguarda del dolor del mundo; es el motor que mantiene viva la esperanza.

Esa determinación nos enseña que el amor, en su estado más puro, es un acto de valentía que no conoce fronteras entre especies. Al final, la maternidad es el lenguaje universal que protege la vida frente a cualquier tempestad.

EO// Periodista: Lennys Fernández