Un «comentario constructivo» no solicitado puede ser el disparador de inseguridades profundas

El impacto que genera la opinión de los cuerpos ajenos-. Vivimos en una era de hiper-comentario. Ya sea en una reunión familiar, en la sección de comentarios de una foto o a través de los algoritmos de redes sociales, parece que todo el mundo tiene una opinión sobre cómo debería lucir nuestro cuerpo. El problema no es el mensaje en sí, sino el peso emocional que le otorgamos.
Desde pequeños nos enseñan a buscar la aprobación fuera. Si alguien dice que nos vemos «bien», nos sentimos validados; si el comentario es crítico, nuestra autoestima se desploma. El peligro de este ciclo es que entregamos las llaves de nuestro bienestar a personas que no habitan nuestra piel.
Leer también: El poder sanador del amor de una mascota
Tener equilibrio no significa volverse indiferente o ignorar la salud. Significa entender que la opinión de otro es solo eso: una perspectiva basada en sus propios prejuicios, miedos o estándares de belleza.
Lo que decimos de los cuerpos ajenos tiene un impacto real. Un «comentario constructivo» no solicitado puede ser el disparador de inseguridades profundas. Por eso, el equilibrio también nace de nosotros: dejar de comentar sobre cuerpos ajenos es el primer paso para que los demás dejen de sentirse con el derecho de comentar sobre el nuestro.
Al final del día, la relación más larga y productiva que tendrás será con tu propio cuerpo. Asegúrate de que esa conversación sea, por lo menos, amable.
Redacción de Heidi Campos
