Hoy 26 de enero, Día Mundial de la Educación Ambiental, el llamado es a mirar más allá, recordándonos que debemos aprender a respetar y proteger nuestro entorno

Educación y responsabilidad claves para preservar la belleza de la naturaleza-. Contemplar un árbol es, quizás, una de las enseñanzas más profundas a las que podemos acceder. Al detenernos frente a su majestuosidad, no solo observamos madera y hojas; vemos un testimonio de resiliencia y generosidad, un regalo que nos da la naturaleza, incluso sin merecerlo, para ser admirado y ciertamente protegido.
Para que esa admiración no sea pasajera, debe ir acompañada de una formación permanente, personal, cultural y social, basada en conocimientos, valores, normas y hábitos. Hoy 26 de enero, Día Mundial de la Educación Ambiental, el verdadero reto es transformar el asombro que nos causan los regalos de la naturaleza en una responsabilidad activa.
Una responsabilidad que traspasa el pensamiento critico y llega al accionar con conciencia, a la protección de la vida en todas sus formas, desde lo microscópico hasta lo majestuoso que puede ser el planeta mismo, visto como un ser vivo, que respira, que siente. Incluso la observación y consideración de los demás sistemas existentes en nuestro universo.
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La educación ambiental no se trata solo de acumular datos sobre el ecosistema, sino de desarrollar la capacidad de entender nuestro impacto en él, asumiendo que el bienestar de la naturaleza es inseparable del nuestro.
Asimismo, hay que aprender a mirar nuestro entorno como un sistema vivo que exige y merece respeto y comprensión, teniendo en cuenta que la paz y la armonía que encontramos en los paisajes naturales son esenciales para la vida humana.
En este contexto, la formación ambiental cobra sentido cuando se traduce en acciones. Mientras que la educación nos brinda el conocimiento, la responsabilidad nos otorga coherencia. Y Justo hoy es un día emblemático para empezar a proteger la obra maestra que es nuestro planeta.
Esperemos que la próxima vez que te detengas frente a un árbol, tu admiración se convierta en respeto y en un deseo profundo de educarte y educar a otros en el cuidado ambiental.
EO// Redacción: Lennys Fernández
