Debemos entender que un animal no es un accesorio. Es un ser sintiente con un sistema nervioso complejo, capacidad de memoria y, sobre todo, una lealtad inquebrantable

Abandono de animales: “El espejo de una sociedad sin empatía y compresión”-. Cada día encontramos animalitos abandonados por las calles o frente a nuestro hogar buscando un refugio, mirándonos con ojos llenos de esperanza, empañados por la confusión y el miedo en una calle solitaria o en el rincón de un refugio saturado. El abandono de animales no es solo un problema de salud pública o de control urbano; es, en su raíz, una crisis de empatía y de responsabilidad ética que nos obliga a mirarnos al espejo como sociedad.
Muchos de estos los casos de abandono de animales nacen de una percepción errónea que se tiene de los animales, ya que no se les ve como un ser vivo sino como objetos de consumo.
Es tal el caso que a veces se toma a un cachorro como regalo u obsequio, esta decisión tiene una consecuencia trágica para estos animales meses después. Cuando el animal crece, cuando muerde un mueble o cuando requiere gastos médicos, la “novedad” se desvanece y es reemplazada por la indiferencia.
Debemos entender que un animal no es un accesorio. Es un ser sintiente, con un sistema nervioso complejo, capacidad de memoria y, sobre todo, una lealtad inquebrantable que nosotros, a menudo, no sabemos corresponder.
“La calle no es un hogar, es una sentencia”
Existe un mito peligroso en la sociedad: “Alguien lo recogerá” o “él sabe buscarse la vida”. Nada más lejos de la realidad. Un animal domesticado que es abandonado se enfrenta a una sentencia de sufrimiento:
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Hambre y deshidratación: La búsqueda de alimento los expone a peleas y envenenamientos.
Maltrato: Quedan vulnerables ante personas crueles que descargan sus frustraciones en ellos.
Accidentes: Los atropellos son la causa de muerte más común y dolorosa en las vías urbanas.
La solución empieza en la conciencia y la empatía hacia los animales. Para frenar esta epidemia de soledad, no basta con rescatar; hay que prevenir. La esterilización es la herramienta más poderosa que tenemos para evitar camadas no deseadas que terminarán en la calle. Asimismo, la educación desde la infancia es vital: enseñar a los niños que el respeto por la vida no depende de la especie es la única forma de criar adultos compasivos.
EO/// Redacción de: Johandra Mayorga
