Pero… ¿Qué cosas debemos perdonar y cuáles no? ¿Cuáles son los límites que debemos establecer para no repetir la historia?

Mantén lejos a la persona en la que no te quieres convertir.- Mucho se habla del perdón, en este tiempo considerado la edad de oro de la psicología, todos tienen acceso a términos que eran desconocidos, patologías que en el pasado eran un enigma hoy tienen, no solo un nombre, sino que además hay un tratamiento que permite la inserción del paciente a una vida funcional.
Entonces la palabra «perdón» está en tendencia; todos hablan de perdonar para sanar. Algunas de las situaciones más comunes son los traumas familiares.
Y el perdón está de moda, es la palabra clave en los discursos y la llave que abre la caja que supuestamente, tiene la solución a ese estrés postraumático que deja huellas en la salud de muchas personas.
Leer también: Jesús Soto, una vida llena de color y movimiento
Pero… ¿Qué cosas debemos perdonar y cuáles no? ¿Cuáles son los límites que debemos establecer para no repetir la historia?
Esa persona que no quieres ser, no tiene ningún valor compatible con los tuyos, tal vez sea agradable, pero en el interior lleva consigo algo que no te termina de convencer, hace una cosa buena y tres malas, y por esa única buena vuelves a perdonarlo, las matemáticas no se equivocan y tu intuición tampoco.
Verás, hay personas en las que podemos fijarnos, obsérvalas para no ser como ellas, y perdonarlas desde el respeto a nosotros mismos y distanciarnos.
Perdonar significa decir; gracias, lo que viví contigo me sirve, pero no gracias, tenerte cerca me hace daño. La dignidad es un don, llévala contigo siempre, la dignidad permite que no te abandones en el capricho del egoísta que se equivoca quience veces lastimándote.
EO// Redacción: Blaximar Bolívar
