Poco tiempo después sucedió lo impensable, la fruta ocasionó envenenamientos y pasó de ser una de las más deseadas a ser temible

Tomates venenosos: Un furor entre los aristócratas de siglo XVI-. Cuando los españoles llegaron a suelos americanos lo querían todo, todo les parecía casi divino, paisajes, minerales y los tomates. Si, en Europa no habían tomates, los conquistadores se los llevaron a la reina, y a ella le encantó su forma gorda y su color intenso.
Poco tiempo después sucedió lo impensable, la fruta ocasionó envenenamientos y pasó de ser una de las más deseadas a ser temible, indeseable y solo se usaba en los palacios como una planta ornamental, por las supuestas víctimas que se había cobrado la fruta proveniente de Sudamérica.
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El siglo XVI (1501-1600) fue una época de muchos cambios, descubrimientos, avances y revoluciones. Entre la nobleza, el miedo al tomate estaba mal fundado, pero comerlo se volvió un asunto de riesgo, pero los ricos, comían en platos de estaño y por el alto nivel de ácido de este alimento, hacia que el metal liberara plomo, lo que ocasionaba envenenamientos, por este motivo, durante años se pensó que el fruto, además de ser rojo y jugoso, también era venenoso, tanto así que era conocida como la manzana del diablo. Tiempo costó para que volvieran amar al pobre tomate, y lo volvieron tan de ellos que miren a los italianos, en ninguna de sus recetas puede faltar «tomate».
EO// Redacción: Blaximar Bolívar
