Un jugo funcional elaborado con tomate y soja logró reducir marcadores inflamatorios en adultos con obesidad

Jugo de tomate y soja mostró efectos antiinflamatorios en adultos con obesidad-. La inflamación crónica es uno de los procesos biológicos más asociados a la obesidad y a enfermedades como diabetes tipo 2, trastornos cardiovasculares y alteraciones metabólicas. Aunque muchas veces pasa desapercibida, puede mantenerse activa durante años y afectar silenciosamente distintos órganos del cuerpo.
Ahora, un estudio de The Ohio State University encontró que un jugo funcional elaborado con tomate y soja logró reducir marcadores inflamatorios en adultos con obesidad después de apenas cuatro semanas de consumo diario.
La investigación, publicada en Molecular Nutrition & Food Research, mostró además cambios medibles en el metabolismo de los participantes, reforzando la idea de que ciertas intervenciones alimentarias podrían modular procesos inflamatorios vinculados con enfermedades crónicas.
Composición del jugo funcional y dosis evaluada
La bebida fue formulada con dos compuestos bioactivos ampliamente estudiados: licopeno —un antioxidante que da color rojo al tomate— e isoflavonas de soja, sustancias vegetales asociadas a efectos antiinflamatorios y antioxidantes.
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Cada participante consumió diariamente dos latas de 180 mililitros del jugo enriquecido, aportando 54 miligramos de licopeno y casi 190 miligramos de isoflavonas por día, cantidades considerablemente superiores a las habituales en dietas occidentales.
El producto había sido desarrollado años atrás por investigadores de Ohio State luego de estudios que asociaban el consumo de tomate y soja con menor riesgo de cáncer de próstata y mejoras en biomarcadores metabólicos.
¿Qué observaron los científicos?
El ensayo incluyó a 12 adultos con obesidad y utilizó un diseño cruzado: todos los participantes consumieron tanto el jugo funcional como una bebida control elaborada únicamente con tomate, sin los compuestos bioactivos adicionales.
“La idea es: ¿podemos usar intervenciones alimentarias para modular la inflamación?”, explicó Jessica Cooperstone, autora principal del trabajo y profesora asociada de horticultura y ciencias de cultivos en Ohio State University.
Tras cuatro semanas de consumo, los investigadores detectaron una disminución significativa de tres citoquinas proinflamatorias: IL-5, IL-12p70 y GM-CSF, moléculas relacionadas con procesos inflamatorios persistentes.
También observaron una tendencia descendente en TNF alfa, otro marcador asociado a inflamación sistémica, aunque en este caso la diferencia no alcanzó significación estadística. Además, las muestras de sangre mostraron un aumento importante en los niveles plasmáticos de licopeno, confirmando que los compuestos eran absorbidos por el organismo.
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Los científicos explican que muchas enfermedades metabólicas modernas están vinculadas con una inflamación de bajo grado sostenida en el tiempo. A diferencia de una infección o una lesión visible, este proceso no produce síntomas inmediatos, pero puede alterar progresivamente vasos sanguíneos, metabolismo, hígado y tejido adiposo.
Es parecido a un sistema de alarma corporal que permanece parcialmente activado de manera constante. Reducir esa activación inflamatoria es uno de los grandes objetivos actuales de la medicina metabólica y nutricional.
¿Cómo podrían actuar el tomate y la soja?
El licopeno y las isoflavonas ya habían sido asociados previamente con beneficios cardiovasculares y metabólicos.
Los expertos señalan que ambos compuestos podrían influir sobre vías inflamatorias celulares como NF-κB, uno de los principales sistemas involucrados en la producción de señales inflamatorias. Sin embargo, Cooperstone considera que el efecto probablemente no dependa de un solo compuesto aislado, sino de la interacción entre múltiples moléculas vegetales presentes en la bebida.
Esto refuerza una idea cada vez más estudiada en nutrición: los alimentos podrían actuar mediante combinaciones complejas de compuestos bioactivos y no únicamente a través de nutrientes individuales.
EO/// Con información de: El Aragueño
