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Encuentran células capaces de “recordar” tumores y atacarlos con anticuerpos

Varios trabajos mostraron que las células B pueden infiltrarse en tumores y producir anticuerpos contra células cancerosas
Encuentran células capaces de “recordar” tumores y atacarlos con anticuerpos

Encuentran células capaces de “recordar” tumores y atacarlos con anticuerpos-. Un equipo del laboratorio del profesor Ziv Shulman en el Instituto Weizmann de Ciencias identificó en pacientes con cáncer de ovario células del sistema inmune que funcionan como una “memoria” del tumor. Se trata de células B de memoria que pueden activarse con rapidez y producir anticuerpos capaces de unirse a células cancerosas, según un estudio publicado en la revista científica Immunity.

En muestras de 11 pacientes con el tipo más común de cáncer de ovario, el carcinoma seroso de alto grado (HGSOC, por sus siglas en inglés), los investigadores hallaron células B de memoria reactivas al tumor en ganglios linfáticos cercanos. Al reconstruir sus anticuerpos en el laboratorio, más de un tercio se unió con fuerza a células tumorales y con menor eficacia a células no cancerosas, lo que sugiere una respuesta dirigida.

El trabajo se enfoca en un punto clave: si el sistema inmunitario, que recuerda infecciones y vacunas, también puede “recordar” un cáncer y sostener una defensa de largo plazo.

El sistema inmunitario cuenta con distintas familias de células defensivas. Una de ellas son los linfocitos B, que fabrican anticuerpos: proteínas que reconocen una “señal” en su objetivo y, al hacerlo, lo neutralizan o ayudan a reclutar otras células para atacarlo.

En el cuerpo existen cientos de millones de “clones” de células B. Cada clon produce un anticuerpo distinto y, en términos simples, cada uno está especializado en identificar un blanco particular. Cuando una célula B encuentra por primera vez su objetivo, esa unión inicial suele ser débil y la respuesta, limitada.

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Parte de esas células entra entonces en un proceso de mejora dentro de estructuras de los ganglios linfáticos llamadas centros germinales. Son, en la práctica, “zonas de entrenamiento”: allí las células cambian su material genético en la región que define el anticuerpo y pasan por una selección rigurosa. El resultado puede ser la generación de anticuerpos mucho más eficaces.

De ese entrenamiento surgen dos grandes destinos. Algunas células se convierten en “fábricas” activas de anticuerpos (células plasmáticas). Otras se transforman en células B de memoria: permanecen en reposo (quiescentes) y circulan entre sangre y ganglios, pero pueden activarse rápido si el organismo vuelve a encontrarse con el mismo blanco.

En los últimos años, varios trabajos mostraron que las células B pueden infiltrarse en tumores y producir anticuerpos contra células cancerosas. El propio grupo de Shulman ya había identificado este tipo de células en tumores ováricos en un estudio de 2022. La incógnita era otra: si, además de esa respuesta “en caliente” dentro del tumor, el sistema también construye una memoria inmunológica que sostenga protección a largo plazo contra el cáncer.

En el nuevo estudio, dirigido por el Dr. Nachum Nathan en el laboratorio de Shulman, los investigadores analizaron células inmunitarias de muestras de tumor y de ganglios linfáticos cercanos. Las muestras provinieron de 11 pacientes con HGSOC, en colaboración con el Prof. Ram Eitan y el Dr. Oded Raban del Centro Médico Rabin.

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El hallazgo central fue que esos ganglios linfáticos adyacentes al tumor no mostraron una respuesta inmune “clásica” activa. Según el estudio, los ganglios de drenaje tumoral (los que reciben el “flujo” de tejidos cercanos al tumor) carecían en gran medida de centros germinales activos, células plasmáticas y células T foliculares auxiliares (un tipo de célula T que normalmente ayuda a las B en el entrenamiento dentro del centro germinal). En su lugar, estaban dominados por células B de memoria quiescentes reactivas al tumor.

A la vez, el trabajo detalló una conexión de linaje: las células B de memoria de esos ganglios estaban relacionadas clonalmente con células B presentes dentro del tumor. En otras palabras, eran “parientes” dentro de los mismos grupos celulares, lo que apunta a una respuesta coordinada entre el ganglio y el tumor.

Un punto decisivo fue probar si esa “memoria” era solo una firma genética o si podía traducirse en anticuerpos efectivos. Para hacerlo, el equipo secuenció la “receta” genética de los anticuerpos de esas células B de memoria y luego los produjo de forma artificial en el laboratorio.

El resultado fue concreto: más de un tercio de esos anticuerpos se unió fuertemente a células de cáncer de ovario. Ese dato es relevante porque el cáncer se origina a partir de células del propio organismo, lo que vuelve más difícil para el sistema inmune distinguir con precisión entre “propio sano” y “propio transformado”.

EO/// Con información de: Noticias Venevisión