El grave deterioro de los autobuses y el cobro abusivo afectan el transporte en Maturín

Usuarios denuncian deterioro de las unidades de transporte público en Maturín-. La realidad del transporte en la capital monaguense genera un profundo malestar entre los ciudadanos que dependen a diario de este servicio. Quienes caminan hacia las paradas no solo se enfrentan a las largas esperas, sino también a la incertidumbre de abordar vehículos en condiciones críticas. La falta de mantenimiento en las flotas y la anarquía en el cobro de las tarifas son las principales quejas que reportan los pasajeros.
Maribel Aponte, vecina de la comunidad de La Cruz, denunció que las tarifas aplicadas en los carritos por puesto superan los montos legales establecidos. A pesar de pagar este exceso, la usuaria lamentó que el servicio sea deficiente, detallando que las unidades suelen presentar fallas mecánicas y quedarse accidentadas en plena vía, interrumpiendo el traslado de las personas hacia sus destinos.
Por su parte, Yaritza González, residente del sector El Puente, relató que terminó completamente empapada en un autobús de la ruta 20 debido a que las filtraciones en el techo hacían que lloviera más adentro que afuera. Los afectados explicaron que al caer la tarde, cuando llueve o en momentos de alta movilidad, los conductores cobran un exceso de pasaje; una situación que obliga a los pasajeros a pagar tarifas abusivas por el temor a quedarse varados y no llegar a sus hogares.
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Las fallas operativas se suman al maltrato verbal que reciben los usuarios por parte del personal de las unidades. Francisco Méndez, habitante de la Zona Industrial, manifestó su descontento por las actitudes groseras y el vocabulario inadecuado de los colectores en las rutas locales. El afectado describió el panorama asegurando que los trabajadores imponen los precios a su antojo y suelen dejar desamparados a los abuelos y estudiantes al negarse a recogerlos en las paradas.
Ante esta situación, los maturineses solicitan una revisión urgente de las condiciones en las que operan estas líneas de movilización urbana. El deseo colectivo es contar con un sistema digno, donde se respeten los derechos de los sectores más vulnerables y se garantice un viaje seguro y cómodo por toda la geografía municipal.
