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Qué hacer y qué no para tratar una quemadura solar

Las medidas iniciales ante una quemadura solar, explica el dermatólogo Miguel Sánchez Viera, “están dirigidas a calmar la inflamación, aliviar el dolor y favorecer la reparación de la piel”
Qué hacer y qué no para tratar una quemadura solar

Qué hacer y qué no para tratar una quemadura solar-. Las medidas iniciales ante una quemadura solar, explica el dermatólogo Miguel Sánchez Viera, “están dirigidas a calmar la inflamación, aliviar el dolor y favorecer la reparación de la piel”. Por eso, los consejos son:

• Interrumpir la exposición al sol de inmediato y proteger la zona afectada.
• Aplicar frío local para disminuir la inflamación y la sensación de calor. Pueden utilizarse compresas frías o paños limpios empapados en agua fría —o en infusiones suaves como manzanilla o caléndula—, cambiándolos a medida que se entibien. También son beneficiosas las duchas o baños con agua templada o fría (no helada) y poca presión.
• Hidratar la piel en profundidad con productos específicos como cremas humectantes no perfumadas, aplicándolos varias veces al día.
• Aumentar la ingesta de agua, ya que la quemadura solar deshidrata el organismo y una hidratación adecuada contribuye a la regeneración celular desde el interior.
• Tomar analgésicos como ibuprofeno o paracetamol si el dolor resulta molesto, siempre siguiendo las indicaciones del prospecto.
• Evitar exponer de nuevo al sol la zona quemada hasta que la piel se haya recuperado por completo.

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¿Qué no hacer?

Por otro lado, es clave saber qué no hay que hacer para tratar una quemadura solar. En este caso, es importante saber que no hay que:

• Aplicar hielo directamente sobre la piel: puede causar quemaduras por frío y mayor daño en una piel ya inflamada.
• Usar remedios caseros como pasta de dientes, vinagre, alcohol, mantequilla, barro, clara de huevo o tomate. Estos productos son irritantes, pueden obstruir los poros, contener bacterias y provocar infecciones o irritaciones graves.
• Aplicar aloe vera directamente de la planta: aunque el aloe es beneficioso, la planta fresca puede contener impurezas y provocar reacciones cutáneas; es preferible usar geles o cremas ya tratados.
• Usar productos con alcohol, benzocaína o lidocaína: resecan, irritan o sensibilizan la piel, agravando la quemadura o causando alergias.
• Romper las ampollas: estas son una barrera protectora natural contra infecciones; al reventarlas se incrementa el riesgo de infección y retrasa la curación.
• Arrancar o tirar de la piel que se pela: hacerlo puede provocar heridas, infecciones y cicatrices. La piel debe desprenderse por sí sola.
• Exfoliar la piel o frotarla con la toalla al secarse: aumenta la irritación y el daño en una piel ya sensible.
• Exponerse nuevamente al sol para «igualar el bronceado»: la piel necesita recuperarse; una nueva exposición retrasa la curación y profundiza el daño

EO/// Con informacion de: Cuidate plus