Pese al incremento, la demanda de estos desayunos rápidos no ha caído de manera drástica

Desayunos en Maturín registran alza de precios del 80%-. Los establecimientos de comida rápida de la capital monaguense han implementado un nuevo ajuste en los precios de sus productos de desayuno, reflejo directo de la reciente escalada del tipo de cambio oficial del dólar. Tequeños, pastelitos y empanadas, clásicos de la mañana venezolana, registran incrementos significativos que impactan el bolsillo de los consumidores.
Según reportaron comerciantes del sector, un combo tradicional de tequeños o empanadas, que hace apenas unas semanas se ubicaba en un rango de 500 a 700 bolívares, actualmente se comercializa entre 800 y 1.200 bolívares, dependiendo del local. Este reajuste, explican los vendedores, responde a la necesidad de cubrir costos de insumos básicos como harinas, queso, carnes y aceite, cuyos precios se indexan diariamente a la divisa estadounidense.
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«Nos toca recalcular casi a diario. El dólar sube, y con él el costo de la materia prima. Si no ajustamos, trabajamos a pérdida», señaló Celiannys Bermúdez, comerciante de la calle Monagas.
Pese al incremento, la demanda de estos desayunos rápidos no ha caído de manera drástica. Diversos clientes consultados manifestaron que, si bien el ajuste representa un esfuerzo económico adicional, continúan adquiriendo estos alimentos por practicidad y tradición.
«Sí, está más caro, pero sigo comprando mis tequeños para el desayuno. Es rápido, me llena y es lo que puedo llevar para el trabajo», expresó Karina Vasquez, docente de una institución educativa de la ciudad.
Otros consumidores destacaron que, ante la limitada oferta de opciones económicas para desayunar fuera de casa, los desayunos rápidos siguen siendo una alternativa viable, aunque esperan que los precios se estabilicen.
«Antes con 1.000 bolívares desayunábamos dos personas, ahora apenas alcanza para uno. Hay que estirar el sueldo», comentó otro cliente en un puesto de empanadas de la calle Chimborazo.
La situación refleja el día a día de la economía venezolana: productos de primera necesidad que se convierten en termómetro de la estabilidad monetaria, y ciudadanos que, con ingenio y resiliencia, mantienen sus rutinas alimenticias ante la constante adaptación que exige el contexto.
EO// Redacción: Victor Rojas
