Esta jornada en Morichal Largo queda marcada no como un evento más, sino como la prueba de que cuando el sector privado, las instituciones y el talento se unen, la esperanza se sirve en la mesa

Ruta Gastronómica llega a Morichal para resaltar sus tradiciones-. En el corazón del río Morichal Largo, el aroma a leña y tradición no solo anunció un banquete, sino un mensaje de hermandad. Bajo la visión de Martín Machado, propietario del Restaurant Criollo, y el equipo de gastronomía de nuestra tierra, la iniciativa salió de las cocinas para encontrarse con quienes más lo necesitan. De tal manera, se realizó una jornada especial el pasado 29 de marzo en la comunidad indígena de Morichal, resaltando las costumbres locales y brindando apoyo a sus habitantes.
En el marco de la Semana Santa, el equipo organizador, junto a destacados especialistas, logró fusionar la tradición del cuajao oriental con proteínas autóctonas de la zona. Bajo la dirección de los chefs Zuleima Jiménez, Antonio Marchán y Roger Luna, se elaboraron cuajaos utilizando ingredientes propios de la comunidad como baba, chigüire y venado.
«Buscamos fusionar la elaboración del cuajao que hacemos en la ciudad con las proteínas que son la base de la alimentación en Morichal, respetando y documentando sus costumbres», destacó Martín Machado, uno de los representantes de esta ruta.
Para la preparación de este plato tradicional, se emplearon más de 120 huevos, 10 kilos de papa y tres docenas de plátanos maduros, además del aporte de proteínas y cazón. Todo esto fue resguardado por el compromiso humano y el respaldo jurídico y social de la Defensa Pública, con el apoyo de los doctores Yusmelis Patete, Juan Carlos Cedeño y Alesnelli Ortiz.
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Asimismo, contamos con el valioso apoyo de los miembros de la Fundación Monagas También Es Llano: Jorge Carrión y José Alcántara, quienes forman parte fundamental de nuestro equipo, especialmente en el área de contenido audiovisual.
Más allá del registro documental y publicitario, la jornada cumplió con una importante labor social en la que se entregaron más de 350 platos de comida (entre arroz con pollo y cuajao), beneficiando a niños, adolescentes y adultos de la etnia local. Por su parte, la Defensoría del Pueblo acompañó las charlas y compartió con los habitantes en un ambiente de respeto y reconocimiento a sus tradiciones.
El impacto: Rostros que cuentan una historia
El evento también fue propicio para la práctica de deportes tradicionales, donde los miembros de la comunidad demostraron su destreza en:
- Competencias en canoa.
- Nado en el río.
- Pruebas de fuerza (con participación de equipos masculinos y femeninos de todas las edades).
La verdadera recompensa no se midió en kilos de comida, sino en las miradas de los protagonistas de la jornada.
«Ver a más de 200 niños disfrutar de un plato caliente, y acompañar a nuestros adolescentes y adultos en una mesa común, nos recuerda que Monagas también es llano, pero sobre todo, Monagas es solidaridad».

