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Día Mundial de la Rehabilitación: La clave olvidada para proteger tu corazón

Expertos advierten que, pese a su comprobada eficacia, menos del 40% de los pacientes indicados inician programas de rehabilitación cardiovascular
Día Mundial de la Rehabilitación: La clave olvidada para proteger tu corazón

Día Mundial de la Rehabilitación: La clave olvidada para proteger tu corazón-. En el marco del Día Mundial de la Rehabilitación, especialistas en salud cardiovascular hacen un llamado urgente a visibilizar la importancia de estos programas como herramienta fundamental para prevenir complicaciones cardíacas, mejorar la calidad de vida y reducir la mortalidad.

Según la doctora Tabatha Rivas, jefa del Servicio de Rehabilitación Cardiovascular del ICBA Instituto Cardiovascular, «las tasas de participación son alarmantemente bajas: entre 20% y 40% de los pacientes a quienes se les prescribe rehabilitación nunca la inician, y muchos abandonan antes de completarla».

Lejos de ser un tratamiento exclusivo para quienes han sufrido un infarto, la rehabilitación cardiovascular es un programa multidisciplinario diseñado para:

  • Pacientes post-evento cardíaco (infarto, cirugía, angioplastia).
  • Personas con factores de riesgo: hipertensión, diabetes, obesidad, tabaquismo o antecedentes familiares.
  • Individuos con síntomas leves como fatiga, disnea o dolor torácico atípico.

Organizaciones de prestigio como la American Heart Association y el American College of Cardiology respaldan su inclusión en las guías clínicas internacionales por su impacto comprobado en la prevención secundaria y primaria.

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La rehabilitación cardiovascular no se limita a la actividad física. Cada programa incluye:

Evaluación médica inicial personalizada
Ejercicios aeróbicos y de fuerza supervisados
Control de presión arterial, colesterol, peso y tabaquismo
Apoyo psicosocial y manejo del estrés
Educación en hábitos saludables y alimentación

«La rehabilitación cardiovascular es más que ejercicio: combina evaluación médica, entrenamiento físico, educación sanitaria y control de factores de riesgo en un equipo multidisciplinario», explica la Dra. Rivas.

Los expertos identifican múltiples barreras:

Desconocimiento: Muchos pacientes ignoran los beneficios o no reciben indicación clara de sus médicos.

Sesgo de optimismo: La creencia de que «a mí no me va a pasar» lleva a subestimar síntomas tempranos.

Barreras logísticas: Dificultades económicas, geográficas o laborales para asistir a sesiones presenciales.

Factores psicológicos: Miedo, ansiedad o falta de motivación para iniciar cambios de estilo de vida.

«Síntomas iniciales como falta de aire o fatiga suelen atribuirse al estrés o la edad, cuando podrían ser señales de enfermedad cardiovascular silenciosa», advierte la especialista.

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Para superar las barreras de acceso, han surgido modalidades virtuales y domiciliarias. Estudios recientes publicados en BMC Cardiovascular Disorders y Global Heart (2025) confirman que los programas remotos no son inferiores a los presenciales en cuanto a mejora de capacidad funcional y calidad de vida.

«Esta opción es especialmente útil para pacientes con dificultades de traslado, personas laboralmente activas o quienes viven en zonas sin centros especializados», señala Rivas.

Duración y resultados esperados

Un programa típico dura aproximadamente 12 semanas, con 24 a 36 sesiones adaptadas a cada paciente. Los beneficios documentados incluyen:

Aumento de la capacidad cardiorrespiratoria

Reducción de reingresos hospitalarios y mortalidad

Mejora del estado anímico y adherencia al tratamiento

Control efectivo de factores de riesgo metabólicos

Un mensaje para la prevención

Las guías internacionales enfatizan: no hay edad mínima ni máxima para iniciar prevención cardiovascular. La clave está en el perfil de riesgo, no en la edad cronológica.

«Intervenir precozmente incrementa el impacto sobre la expectativa y la calidad de vida. La prevención primaria puede evitar el primer episodio cardiovascular», concluye la Dra. Rivas.

En un contexto donde las enfermedades del corazón siguen siendo la principal causa de muerte a nivel global, la rehabilitación cardiovascular representa una inversión en salud con retorno comprobado. El desafío ahora es garantizar que más personas conozcan, accedan y se beneficien de esta herramienta basada en evidencia científica.

EO// Con información de: Infobae