Para el monaguense, la fe y la gastronomía caminan de la mano, incluso frente a los desafíos económicos

Maturineses requieren más de 20$ para preparar el típico «cuajao»-. A medida que se acerca la Semana Santa, los habitantes de la capital monaguense comienzan a sacar cuentas para cumplir con la tradición culinaria del oriente venezolano: el cuajao. Sin embargo, este año el presupuesto familiar se enfrenta a un reto considerable, ya que se estima que preparar apenas un kilo de este plato supera la barrera de los 20 dólares.
Entre el cartón de huevos, el pescado salado y los aliños necesarios, los consumidores reportan un gasto aproximado de 8.000 bolívares. Esta cifra refleja la presión inflacionaria sobre los ingredientes básicos de la temporada, obligando a muchos a ajustar las porciones o buscar alternativas para no dejar morir la costumbre.
El Cazón: El rey de las ventas a pesar del precio
A pesar de los costos, el movimiento en los mercados populares ya ha comenzado a intensificarse durante esta primera quincena de marzo. Comerciantes del sector reportan un incremento notable en la demanda de productos del mar.

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Diana de la Ossa, pescadera con más de 15 años de trayectoria en el mercado de Los Guaritos, parroquia Alto de Los Godos, asegura que el dinamismo en las ventas es positivo. Según De la Ossa, el favorito indiscutible sigue siendo el cazón.
«El pescado más llevado es el cazón porque rinde más y tiene más carne. Aunque es el más caro, situándose en 3.800 bolívares, la gente lo prefiere por su calidad para el cuajao», afirmó la experimentada vendedora.
Fe y tradición por encima del bolsillo
Para los maturineses, el cuajao no es solo un plato, sino un símbolo de identidad y reunión familiar. Ciudadanos consultados en las inmediaciones de los principales centros de abastecimiento coinciden en que, si bien los precios son elevados, el esfuerzo económico vale la pena.

«Está costoso, es verdad, pero uno hace el sacrificio. Quizás no hagamos la misma cantidad que antes, pero la tradición se mantiene en la mesa», comentó Mayra Echenique, habitante del sector 23 de Enero.
A medida que se aproxima la Semana Mayor, se espera que el flujo de compradores continúe en ascenso, reafirmando que, para el monaguense, la fe y la gastronomía caminan de la mano, incluso frente a los desafíos económicos.
EO// Redacción: Victor Rojas
