La tenencia responsable implica entender que un animal es un compromiso de vida que puede durar hasta dos décadas

No abandones: El compromiso de tener una mascota en casa-. El abandono de mascotas es, quizás, una de las manifestaciones más silenciosas y crueles de la falta de compromiso humano en nuestra sociedad actual. A menudo, lo que comienza como un gesto de afecto o un capricho momentáneo, un cachorro bajo el árbol de Navidad o un gatito rescatado por impulso termina convirtiéndose en una carga cuando la realidad de la convivencia se impone a la fantasía.
La mascota deja de ser ese ser tierno para transformarse en un individuo con necesidades biológicas, gastos veterinarios y una demanda de tiempo que muchos no están dispuestos a ceder. En ese instante de egoísmo, el vínculo se rompe y el animal, que no entiende de crisis económicas ni de mudanzas, se encuentra de repente sin afecto y sin una gota de amor.
Este fenómeno no es solo un problema de bienestar animal, sino un síntoma de una cultura del “usar y tirar” que hemos extendido incluso a los seres sintientes. Al abandonar, se ignora que los perros y gatos son animales sociales que generan vínculos químicos y emocionales profundos con sus cuidadores; para ellos, el abandono no es solo la pérdida de comida y techo, sino una ruptura psicológica que les genera estados de depresión y ansiedad severos.
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La calle no es un hogar para quien ha nacido y crecido bajo un techo; es un entorno hostil donde el hambre, el miedo y la indiferencia se vuelven la norma, y donde la mayoría sucumbe ante enfermedades prevenibles o accidentes que podrían haberse evitado con una dosis básica de responsabilidad.
La solución a esta crisis no reside únicamente en construir más albergues o en endurecer las penas legales, aunque ambos sean necesarios. La verdadera transformación debe ocurrir en la educación y en la consciencia previa a la adquisición. La tenencia responsable implica entender que un animal es un compromiso de vida que puede durar hasta dos décadas.
Significa aceptar que habrá muebles rasguñados, noches de poco sueño y visitas inesperadas al veterinario. Significa, por encima de todo, comprender que la lealtad que ellos ofrecen de forma natural es un contrato que nosotros, como humanos supuestamente racionales, tenemos la obligación moral de honrar hasta el último de sus días.
EO/// Redacción de: Johandra Rojas
