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Tabymara, el cóndor merideño que puede cambiar la ruta de la conservación animal

Gracias al esfuerzo sostenido del Centro de Conservación Mundo Safari Zoo, se logró el nacimiento de Tabymara, el primer pichón hembra de cóndor andino, tras 22 años de sequía
Tabymara, el cóndor merideño que puede cambiar la ruta de la conservación animal

Tabymara, el cóndor merideño que puede cambiar la ruta de la conservación animal-. El pasado 22 de diciembre, un hito histórico marcó los Andes venezolanos con el nacimiento de un cóndor andino, tras 22 años de silencio reproductivo en la especie, lo que se traduce en un éxito rotundo para el Programa de Conservación de Mundo Safari Zoo.

Desde entonces, la noticia ha retumbado en todo el país, en especial en el estado Mérida, considerado como la cuna del milagro de la conservación.

Gracias al esfuerzo sostenido del Centro de Conservación Mundo Safari Zoo, se logró el nacimiento de Tabymara, el primer pichón hembra de cóndor andino, tras 22 años de sequía.

Esto ha marcado un hito y un punto de inflexión para la salvación de esta especie considerada en peligro de extinción en Venezuela.

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Tabymara, cuyo nombre evoca las raíces indígenas de la zona, nació el pasado 22 de diciembre de 2025, tras un riguroso proceso de incubación y monitoreo por parte de médicos veterinarios, especialistas, nutricionistas y biólogos, encabezados por el Dr. Adrián Carrero, médico veterinario y director general de Mundo Safari Zoo.

Registró un peso de 192 gramos al nacer. Actualmente, Tabymara tiene un mes y se ha desarrollado exitosamente, alcanzando un peso de casi dos kilos.

Según explicó el Dr. Carrero, en Venezuela no existen ejemplares de cóndor en vía libre, solo existen 10 en cautiverio, por lo que este nacimiento marca un antes y un después.

De los 10 cóndores que existen en Venezuela, Pichirapo y Nareupa conformaron una pareja y son los padres de Tabymara. Además, existe una segunda pareja formada por Camacara y Combatiente, “que queremos reproducir y estamos gestionando los permisos para hacerlo; del resto, los otros seis son hermanos y no podríamos formar más parejas, porque son todos consanguíneos”, afirmó el doctor Carrero.

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El proceso reproductivo se da de forma natural, pero no es sencillo. Los cóndores son aves monógamas, que alcanzan su madurez sexual de forma tardía y suelen poner un solo huevo cada dos o tres años. El éxito reproductivo de estas parejas, y en el caso de Pichirapo y Nareupa, fue sin duda el resultado de años de preparación técnica, nutricional y un adecuado monitoreo y vigilancia.

Asimismo, el especialista comentó que todo el trabajo ha sido conjunto entre la Alcaldía del municipio Santos Marquina, las escuelas, las Brigadas de Protección del Cóndor Andino, y la supervisión del Ministerio del Poder Popular para el Ecosocialismo.

El nacimiento de Tabymara forma parte de un plan maestro que busca establecer al menos cinco parejas reproductivas no emparentadas en Venezuela.

Para fortalecer la diversidad genética, el programa ha integrado ejemplares provenientes de centros de conservación internacionales, buscando crear un “corredor biológico” que permita conectar las poblaciones de cóndores entre Colombia y Venezuela a través de la Sierra Nevada y la Sierra de La Culata.

Sin embargo, es importante destacar que Venezuela no posee especies en vía libre, solo en cautiverio, y aunque este nacimiento es una esperanza para recuperarla y liberarla del peligro de extinción en nuestro territorio, esto es solo el comienzo de un largo camino.

Más especies en peligro

El doctor Carrero comentó que la preservación y reproducción de especies animales siempre va de la mano de la educación ambiental para fomentar el cuidado del hábitat, evitar la caza furtiva y el tráfico, y así garantizar la supervivencia de las mismas en la vida silvestre, con un mínimo contacto con el ser humano.

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“La educación ambiental siempre será la base para la conservación de cualquier especie (…) Sin un buen programa de conservación volveríamos a lo que pasó en 1993 con la matanza de cóndores en Mérida”, aseveró.

Por otra parte, el especialista informó que, en Mundo Safari Zoo, existen otras especies en peligro de extinción o en estado vulnerable, bajo la protección del equipo: la guacamaya militar (Ara militaris), la cascabel Maricela (Crotalus durissus maricelae) y el mono tití cabeza de algodón (Saguinus oedipus). Esta última especie, endémica del noreste de Colombia, “llegó a nuestras tierras provenientes de un tráfico ilícito. Sin embargo, todas están bajo nuestro cuidado, y estamos trabajando para lograr su reproducción”.

El cóndor andino, conocido científicamente como Vultur gryphus, es el ave voladora más grande del mundo y símbolo de los Andes, actualmente en peligro crítico de extinción.
Tabymara no solo representa el crecimiento de una cifra, sino el renacer de la esperanza para la biodiversidad de los Andes. Este pichón se convierte en el estandarte de una lucha incansable por devolverle al cielo venezolano su guardián más majestuoso.

Con un mes y ocho días de nacida, Tabymara ya pesa dos kilos.

EO/// Con información de: El Aragüeño