Expertos explican el proceso de termodinámica y los riesgos reales tras la ingesta de hielo

Lo que realmente ocurre en tu cuerpo al ingerir hielo -. Es una sensación que casi todos hemos experimentado, un trago apresurado a una bebida fría y de repente, la sensación de un objeto sólido y gélido descendiendo por el pecho. Aunque el primer instinto suele ser el pánico, la ciencia tiene una explicación sobre este fenómeno cotidiano.
Desde el momento en que el hielo toca tus labios, comienza un proceso biológico y físico. El cuerpo humano mantiene una temperatura interna constante de aproximadamente 37°C, lo que convierte al esófago en un «túnel de calor» frente al punto de congelación del agua.
Al entrar en contacto con el tejido interno, el hielo comienza a derretirse de forma inmediata. Esta transferencia de energía es lo que provoca esa presión característica o «frío punzante» en el esternón, producto de la reacción de los nervios ante el cambio brusco de temperatura.
Más allá de la presión física, el cuerpo experimenta un shock térmico inmediato al detectar el frío extremo, el sistema nervioso activa una respuesta de supervivencia y los vasos sanguíneos que rodean el esófago se contraen bruscamente para evitar la pérdida de calor corporal, lo que puede intensificar esa sensación de ‘nudo’ o dolor agudo en el pecho.»
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Este enfriamiento repentino también puede desencadenar un espasmo esofágico, donde los músculos del tracto digestivo se contraen de forma involuntaria. Es este choque entre el calor interno de 37°C y el hielo lo que genera la alarma sensorial, aunque el proceso de derretimiento comience apenas unos milisegundos después.
Aun así, los especialistas, aseguran que el frío no es el problema principal ya que el mayor riesgo es que pueda causar un atragantamiento momentáneo, especialmente si el cubo es de gran tamaño o posee aristas afiladas. Debido a su naturaleza sólida antes de la fusión, podría obstruir brevemente el paso del aire o causar un espasmo esofágico.
Afortunadamente, la física juega a favor del organismo. El cambio de estado sólido a líquido ocurre en cuestión de segundos. Una vez que el hielo pierde su estructura, el cuerpo termina procesándolo simplemente como agua común, integrándose al proceso digestivo sin mayores complicaciones.
Para evitar sustos, los expertos sugieren el uso de hielo triturado en bebidas para niños o personas con dificultades de deglución, minimizando así cualquier riesgo de obstrucción mecánica.
EO// Con información recopilada del internet
Redacción: Lennys Fernández
