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La Divina Pastora, patrona del estado Lara

Desde 1856, cada 14 de enero sale en majestuosa procesión desde el Santuario de Santa Rosa, la bendita imagen de la Divina Pastora
La Divina Pastora, patrona del estado Lara

La Divina Pastora, patrona del estado Lara-. La religiosidad en Lara lleva el nombre de la Divina Pastora entre la mayoría de los creyentes católicos, un fervor cultivado desde inicio de 1.700, que recuerda la devoción española proveniente de Sevilla, desde la visión de fray Isidoro, con profundo arraigo entre los misioneros capuchinos.

Venezuela también sintió dicho fervor y especialmente la sagrada imagen fue considerada como la guía de un rebaño de almas, que cada 14 de enero siente las miradas del mundo con una de las procesiones multitudinarias que llega hasta la catedral de Barquisimeto.

Oswaldo Silva, presidente de la Sociedad Divina Pastora, recuerda que la devoción va más allá de las 168 procesiones hasta la catedral de Barquisimeto y el pueblo de Santa Rosa ha sido el terruño que ha mantenido la fe, ante los pedidos de auxilio de su feligresía. En ese primer momento, ya confiaban en su intercesión como una imagen milagrosa, cuya mediación velaba por la protección de sus hijos, como una figura maternal a la que le rezaban constantemente. Además de recordar que fue traída por los capuchinos, teniendo una valiosa contribución en apaciguar a los indígenas.

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Al regresarse en los registros históricos, Silva se ubica en la época de 1740 con la confusión de las imágenes de la Inmaculada Concepción y Divina Pastora, quedando esta última para el padre Sebastián Bernal, cuyo peso impidió que fuese movilizada. “Una de las pruebas más certeras de la devoción fue con este padre Bernal, quien confió tanto en su protección y la nombró como heredera de sus bienes”, explica tras el fallecimiento de este párroco de Santa Rosa.

Uno de los argumentos que más sorprendía a los santarroseños, fue cuando vivieron el terremoto ocurrido en marzo del año 1812. Recuerda Silva que fueron momentos de pánico, donde los daños materiales incluyeron a este pueblo a pocos kilómetros del centro de Barquisimeto. Lo insólito fue la destrucción que sufrió el templo y la nave que resguardaba la sagrada imagen de la virgen, siempre la mantuvo protegida.

Explica que la población lo percibió como un milagro, cuyo único poder divino pudo hacer frente a la fuerza de la naturaleza. Sintieron el recordatorio de una madre de Dios, dispuesta a garantizar la seguridad bajo su manto y dicho mensaje fue interpretado por una feligresía que acudía más seguido a su intercepción, principalmente en las promesas por salud. Le agradecieron esa bendición de la vida frente a una catástrofe que pudo extenderse a mayor tragedia.

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Otro episodio decisivo fue el pedido de auxilio y cese de la pandemia de cólera y a la que no escapó Barquisimeto para el año 1855. De allí, es que Silva resalta que al año siguiente hubo un hecho muy significativo, precisamente el 14 de enero con la rogativa del presbítero José Macario Yépez, para el cese de tantas víctimas desde el sector Tierritas Blancas, actualmente siendo el área de la plaza Macario Yépez y que se recuerda con la Cruz Salvadora.

Lamenta que a mediados de año, muere a causa de fiebre tifoidea, como una de las secuelas de este flagelo que dejó fatalidad en el país y aún se recuerda al pronunciar el populoso sector Los Colerientos, donde reposan los cuerpos de quienes sufrieron esa letal enfermedad.

EO/// Con información de: La Prensa de Lara