Una serie de aproximadamente 5.200 agujeros que se extienden a lo largo de casi 1,5 kilómetros en el valle del Pisco, en los Andes del sur de Perú, ha desconcertado a los investigadores durante casi un siglo

Arqueólogos dicen haber resuelto el misterio de la «banda de agujeros» de Perú-. La “banda de agujeros”, como se la conoce informalmente, captó la atención por primera vez cuando National Geographic publicó fotografías aéreas del sitio en 1933. Una nueva mirada al sitio, llamado Monte Sierpe, o “montaña de la serpiente”, podría ayudar a los arqueólogos a descifrar por qué los antiguos lo hicieron hace cientos de años.
Pero no existen registros escritos relacionados con su formación, lo que deja su propósito abierto a la interpretación, y ha habido muchas. Entre las hipótesis sobre el uso de los agujeros se incluyen la defensa, la contabilidad, el almacenamiento, la jardinería, la recolección de agua y la captura de niebla.
Ahora, nuevas imágenes de drones y un análisis microbotánico de granos de polen encontrados dentro de los agujeros llevan a los investigadores a sugerir que el sitio funcionó primero como un bullicioso mercado para una civilización preincaica y, posteriormente, como un método de contabilidad para los incas, según un estudio publicado el 10 de noviembre en la revista Antiquity.
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“¿Por qué los pueblos antiguos harían más de 5.000 agujeros en las estribaciones del sur de Perú?”, se pregunta el Dr. Jacob Bongers, autor principal del estudio, arqueólogo digital de la Universidad de Sydney e investigador visitante del Instituto de Investigación del Museo Australiano. “Desconocemos el motivo, pero hemos obtenido nuevos datos prometedores que aportan pistas importantes y respaldan nuevas teorías sobre el uso del sitio”.
La inmensidad de Monte Sierpe ha dificultado su estudio, pero la tecnología de drones ha permitido una nueva perspectiva, afirmó Charles Stanish, profesor del departamento de antropología de la Universidad del Sur de Florida y coautor del estudio.
Cada agujero tiene entre 1 y 2 metros de ancho y entre 0,5 y 1 metro de profundidad. Las fotografías tomadas con drones muestran que están organizados en aproximadamente 60 secciones distintas separadas por espacios vacíos, explicó Bongers. Su equipo también pudo identificar patrones; lo que sugiere que la organización no es aleatoria, añadió.
El Dr. Christian Mader, líder de un grupo de investigación en el Centro de Estudios sobre Dependencia y Esclavitud de la Universidad de Bonn en Alemania, considera que el artículo es una importante contribución a la arqueología andina, así como al estudio de las economías antiguas. Si bien Mader no participó en esta investigación, su trabajo se ha centrado en las economías y el intercambio prehispánicos.
EO// Con información de: cnnespañol
