La Chinita congrega al Zulia en una renovada fiesta de Fe

El amor y la devoción a la Santa Patrona llegan a su máxima expresión, en este día que rememora el milagro de su aparición
La Chinita congrega al Zulia en una renovada fiesta de Fe

La Chinita congrega al Zulia en una renovada fiesta de Fe-. El Zulia se viste de gala y resplandor para abrazar a su Reina Morena, en la conmemoración de los 316 años de la inigualable aparición de la Sagrada Tablita. Cada 18 de noviembre, no es solo una fecha en el calendario; es el pulso de un pueblo que se levanta bajo el manto de la fe inquebrantable, una marea de devotos que, con la vela encendida en el alma y el nudo en la garganta, renuevan la promesa de amor y esperanza a la Virgen de Chiquinquirá.

Desde el repique de las campanas hasta el último paso de la procesión, la Basílica se convierte en el epicentro de un milagro vivo, donde la ‘Chinita’ desciende en su fervorosa aurora para recordarles a sus hijos que, a pesar de las sombras, su luz y su protección son eternas. ¡Hoy, el Zulia celebra la renovación del pacto de amor más antiguo y poderoso!

Desde todo el Zulia y varios estados de Venezuela, miles de fieles acuden a la Basílica a venerar su sagrada imagen, siguiendo así con una tradición religiosa que se mantiene viva a través de generaciones como un legado de amor y esperanza, que ha traspasado fronteras y que florece año tras año con incontables demostraciones de fe y cumplimiento de promesas por favores concedidos.

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Desde el sector Sierra Maestra y en compañía de sus seres queridos, Albertina Rincón, acudió a visitar a la reina morena y aseguró muy emocionada “más que pedirle vengo a agradecerle un favor muy grande que permitió que yo hoy pueda estar aquí, ella intercedió en una cirugía muy delicada por una apendicitis que se tornó grave y por su gracia hoy puedo dar fe de su amor hacia mí y hacia el pueblo”.

La docente se confiesa como fiel creyente de sus milagros, “desde toda la vida, le tengo devoción porque nuestra madre nos lo ha inculcado a toda nuestra familia y así se lo he transmitido a la mía y a los alumnos que tuve durante 32 años de servicio en un aula de clase”.

Luis Felipe Rodríguez Sánchez, tiene 81 años y desde que era un niño visita fielmente a La Chinita, todos los días porque la quiere y la aprecia por ser la madre de Dios.

Con el peso de sus años que se refleja en su lento andar, se acerca a diario a la Basílica donde le pide con inmenso fervor a La Chinita que lo ayude, lo proteja y le brinde felicidad y salud para tener mucha vida.

“A la virgen le agradezco poder ver la luz del sol todos los días, en mi casa de El Saladillo, donde he vivido desde que nací”. Cuenta que lo llena de paz y alegría visitar el templo santuario San Juan de Dios, “aquí hablo con ella, me siento un rato, vengo a misa”.

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En medio de risas, rememora que cuando tenía 15 años, se vivían las ferias más bonitas y que con el pasar de los años siempre ha vivido el fervor de la feligresía que se acercan de todas partes a manifestarle su amor a la virgen.

Eduardo Villalba es otro fiel devoto, reside en la parroquia Chiquinquirá y le pide a La Chinita por Venezuela “por mis hijos, mi familia, por todas las personas, por la salud y por la unión familiar que tanto necesitamos en estos momentos”.

La salud es lo más importante que le ha concedido la virgen, desde muy pequeño he sido fiel creyente, “cuando mi abuela me llevaba desde pequeño a rezarle y por eso soy muy devoto”.

Desde 1983, Nicolás Valencia acude diariamente a la Basílica para cumplirle a Nuestra Señora de Chiquinquirá, la fiel promesa que le hizo de cantarle toda su vida, lo que demuestra que la devoción no se manifiesta solo en el mes de sus fiestas patronales.

“Hace 43 años sentí la necesidad de pedirle ayuda al Todopoderoso y la virgen intercedió en ese milagro, le prometí que si ganaba el Festival de la Voz de los barrios de Maracaibo en 1983, le iba a cantar toda la vida y aquí estoy, le dedicó varias canciones y comparto la historia y el deseo de superación que tiene el ser humano cada vez que le pide que interceda en una de sus peticiones”

El también docente considera que el pilar fundamental de la creencia de los devotos y el camino hacia Dios es la oración y la homilía, “porque si buscamos en el pobre y en el necesitado, en los enfermos, ahí encontramos a Jesús y a Dios”.

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Este año las fiestas patronales en honor a “La Chinita” también han servido para profundizar en la devoción a los primeros santos del país, José Gregorio Hernández y Carmen Rendiles

“No solo celebraremos los 316 años de renovación milagrosa y los 83 años de la coronación canónica de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, sino que también festejaremos como cristianos la elevación a los altares del Dr. José Gregorio Hernández, mejor conocido como el ‘médico de los pobres’, y la Madre Carmen Rendiles”, dijo el párroco de la Basílica, presbítero Nedward Andrade.

El lema de las celebraciones es “Con Chiquinquirá adoremos a Jesús, fuente de toda santidad”, según el sacerdote, es una invitación a adorar al Señor a través de la intercesión de su Madre.

Como todos los años, para rendirle honor a la patrona de los zulianos, a partir de las 5 de la tarde se llevará a cabo la Solemne Eucaristía Pontifical en la plazoleta de la Basílica, con la asistencia de miles de devotos.

La celebración religiosa estará presidida por monseñor José Luis Azuaje Ayala, Arzobispo Metropolitano de Maracaibo, junto a representantes del clero zuliano y de otras Diócesis.

Al culminar, la sagrada reliquia de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá saldrá en procesión junto al pueblo zuliano.

En el año 1709, una mujer llamada María Cárdenas acababa de lavar su ropa en las orillas del Lago de Maracaibo, cuando repentinamente vio flotando una tablita de madera fina, la cual recogió pensando que le podría ser útil para tapar la tinaja de agua que tenía en el corredor de su casa.

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A la mañana siguiente, 18 de noviembre, la mujer observó lo que parecía la imagen de Nuestra Señora de Chiquinquirá en la tablita y la colgó en la pared, posteriormente escuchó unos golpes como si alguien estuviera llamando. Fue a ver lo que sucedía y quedó sobrecogida de asombro al ver que de la tablita emanaba un hermoso resplandor.

Con mucha emoción la mujer comenzó a gritar ¡Milagro! ¡Milagro!, por lo que de ahí proviene el nombre de “El Milagro” a la actual avenida junto al lago, donde estaba la casita de la lavandera. Luego de lo sucedido, numerosas personas acudieron a presenciar el prodigio que se convirtió en una de las mayores devociones de los zulianos

Las autoridades de Maracaibo decidieron realizar una procesión en honor a La Chinita y según algunos relatos la Virgen era llevada en hombros por dos hombres elegidos por el propio Gobernador, cuando al doblar una esquina, la imagen se puso tan pesada que impidió seguir moviéndola.

Finalmente, después de muchos ruegos al cielo y súplicas a la Virgen, uno de los presentes exclamó: «Tal vez la Virgen no quiera ir a la Iglesia Matriz y prefiera la de San Juan de Dios».

Según la tradición popular, luego de estas palabras la procesión cambió su rumbo hacia la iglesia de la gente humilde de la capital zuliana y la imagen recuperó su peso normal. Es por esto, que desde ese día la Patrona de los zulianos protege a su pueblo desde la Basílica.

EO/// Con información de: El Regional del Zulia